Controlador de mensajes
Mientras regresaba del trabajo a mi casa, escuché un anuncio por la radio que me llamó la atención. Era de un programa de informática que revisa los correos electrónicos a medida que se escriben. Yo conocía el «corrector ortográfico» y el «corrector de gramática», pero esto era diferente. El programa revisa el tono y la redacción de los correos para asegurarse de que no sean excesivamente agresivos, descorteses o maliciosos.
Cumpleaños 1.000
En su libro Long for This World [Añoranza por este mundo], Jonathan Weiner escribe sobre la promesa de la ciencia de extender radicalmente el largo de nuestra vida. En el centro del texto está el científico inglés Aubrey de Grey, el cual predice que, un día, la ciencia nos ofrecerá vivir 1.000 años. Declara que la biología molecular finalmente ha puesto a nuestro alcance una cura para el envejecimiento.
La historia de un muro
Mientras visitaba las ruinas del Muro de Adriano, en el norte de Inglaterra, reflexioné en que quizá eso haya sido el logro más recordado del emperador romano que asumió el poder en el 117 d.C. Unos 18.000 soldados romanos estaban apostados en esta barrera de poco más de 128 kilómetros de largo, construida para impedir que los bárbaros, provenientes del norte, invadieran el sur.
Ahora no
Para quienes desean ser escritores, puede ser desalentador que les rechacen sus trabajos vez tras vez. Cuando presentan un manuscrito a un editor, suelen recibir una carta de respuesta con estas palabras: «Gracias, pero su presentación no suple nuestras necesidades en este momento». A veces, esto realmente significa «no suple en este momento… ni nunca». Entonces, prueban con otro editor y, después, con otro más.
Historias de dos palos
La sabiduría popular cuestiona cuánto puede lograrse con poco. Tendemos a creer que puede hacerse mucho más si contamos con mayores recursos financieros, mano de obra talentosa e ideas innovadoras. Pero a Dios, estas cosas no le importan. Considera solo un par de ejemplos:
Un cimiento FIRME
Antes de que mi nieta Katie cumpliera dos años, hizo algo que enorgullecería a cualquier abuelo: empezó a reconocer automóviles por la marca y el año. Todo comenzó cuando ella y su papá empezaron a jugar juntos con la antigua colección de coches viejos de juguete que él tenía. El padre le decía: «Katie, busca el Chevy 1957», y ella lo tomaba de entre cientos de autitos de juguete. Una vez, mientras él le leía un libro de Jorge, el curioso, ella se bajó de su regazo y corrió para buscar un Rolls Royce en miniatura; una réplica exacta del automóvil que aparecía en el cuento.
Creyentes «montón de cenizas»
Una vez, una mujer me preguntó por qué debía ser ahora como Cristo si llegaría a ser como Él cuando entrara en el cielo (1 Juan 3:1-3). ¡Qué gran pregunta! En especial, cuando es más fácil ser como uno es.
De mal en peor
Volvió a pasar. Sentí el impulso de ordenar mi oficina. Antes de poder resistirme, había hecho un lío peor que el que había al principio. Una pila se convirtió en varias cuando empecé a separar libros, papeles y revistas por temas. A medida que el desorden aumentaba, lamenté haber comenzado, pero no había vuelta atrás.
Asunto serio
Hace poco, me llamaron para ser miembro del jurado en un juicio. Implicaba tremendos inconvenientes y una enorme pérdida de tiempo, pero era también un asunto serio. Durante los primeros días de instrucciones, el juez disertó sobre la responsabilidad que nos ocupaba y la naturaleza sobresaliente de la tarea. Íbamos a sentarnos a juzgar a personas que presentaban litigios (juzgado civil) o que habían sido acusadas de crímenes (juzgado criminal). Me sentí totalmente inadecuado para la labor que tenía por delante. Juzgar a otra persona, teniendo en cuenta las importantes consecuencias para su vida según lo que se decidiera, no es algo sencillo. Como somos seres humanos imperfectos, quizá no siempre juzguemos correctamente.
Más allá del status quo
El Dr. Jack Mezirow, profesor emérito de Columbia Teachers College, cree que un elemento básico en la enseñanza a adultos es desafiar las arraigadas percepciones personales y evaluar nuestro discernimiento con una actitud crítica. Dice que los adultos aprenden mejor cuando se enfrentan con lo que él denomina un «dilema desorientador»: algo que «te ayuda a reflexionar drásticamente sobre las suposiciones que has adquirido» (Barbara Strauch, The New York Times). Esto es la contracara de decir: «Lo tengo muy claro; no me confundan con los hechos».