Cuándo no testificar
En Nueva Inglaterra, donde vivo, el béisbol es casi una actividad religiosa. Aunque fuera ilegal hablar en el trabajo de los Red Sox de Boston, los aficionados no podrían evitar hacerlo… hasta tal punto aman a su equipo.
Tentador afuera; tóxico adentro
Un estudio hecho en Australia concluyó que los paquetes poco atractivos de cigarrillos harían que el fumar atrajera menos a los jóvenes. En consecuencia, el gobierno de ese país dictó una ley que exigía que las compañías tabacaleras reemplazaran los colores, los logos y las frases promocionales con advertencias sobre los efectos en la salud e imágenes de pulmones enfermos. Al entrar en vigencia, el Hombre Malboro daría paso al Ángel de la Muerte, en un esfuerzo por reducir la cantidad de muertes causadas por el tabaco. Pero un paquete de cigarrillos no es lo único que puede ser tentador por fuera y contener un producto tóxico por dentro.
Un buen vecino
En junio de 2011, cuando una desastrosa inundación obligó a los habitantes de Minot, en Dakota del Norte, en los Estados Unidos, a abandonar sus casas, la gente de la comunidad hizo lo que, al parecer, le surgía naturalmente: ayudar a los que padecían necesidades. Personas que vivían a más de una hora de distancia aparecían para ayudar sin que se les hubiera pedido. Algunos les prestaron sus caravanas a aquellos que habían perdido sus hogares y otros permitían que usaran sus garajes como depósitos provisionales. Esa gente estaba demostrando qué significa ser buenos prójimos.
Juzgar rectamente
Después de que una revista de noticias nacional publicó un artículo en Internet donde ubicaba a mi comunidad entre las primeras diez ciudades del país que iban camino a la extinción, sus habitantes se ofendieron y transmitieron su indignación dando pruebas de lo contrario. Un residente se esforzó al máximo para desmentir el duro juicio: reclutó a los ciudadanos del lugar para que se reunieran en el centro de la ciudad y filmaran un vídeo que exhibiera la vitalidad de esa comunidad. Esa filmación captó la atención mundial, y la revista de noticias reconoció su error, pero la organización que llevó a cabo la «investigación» mantuvo su conclusión, aunque esta estaba basada en criterios limitados.
Guardado
Cuando yo nací, mi bisabuelo, Abram Z. Hess, ya había perdido la vista. Era conocido por los hermosos objetos de madera que tallaba en un torno… y también por ser alguien que podía citar muchos versículos de las Escrituras. Él y su amigo Elí solían decirse mutuamente textos de la Biblia. Esa pizca de espíritu competitivo dio como resultado que Elí fuera capaz de citar más referencias, mientras que mi bisabuelo podía recitar más versículos.
Nuestro Padre celestial
Cuando Jesús nos enseñó a orar, empezó diciendo: «Padre nuestro que estás en los cielos» (Lucas 11:2). Este es uno de los numerosos pasajes bíblicos que se refieren a Dios como Padre. Me resulta fascinante e instructivo que, cuando Él quiso que supiéramos cómo es, decidió enfatizar su paternidad.
Creaciones maravillosas
Cuando era niño, una persona cercana a mí pensaba que podía motivarme a que hiciera mejor las cosas preguntándome con frecuencia: «¿Por qué eres tan estúpido?». No sabía cuánto me había afectado eso hasta que llegué a mi adolescencia y oí que alguien detrás de mí dijo: «¡Estúpido!». Al oír esa palabra, me di vuelta rápidamente porque pensé que me hablaba a mí.
Objetos perdidos
Hace poco, no podía encontrar mi tarjeta de crédito. Desesperado, empecé a buscarla, porque perder algo así no es pequeña cosa. Se interrumpirían todos los débitos automáticos y las compras diarias hasta que pudiera conseguir otra. Y todo eso sin pensar en la posibilidad de que alguien la encontrara y la usara para comprar cosas. ¡Qué alivio tuve cuando mi esposa la encontró en el suelo debajo de la mesa de la computadora!
El Cordero León
En Apocalipsis 5, el apóstol Juan describe a Jesús, el León de Judá (v. 5), como un Cordero inmolado (v. 6). Refiriéndose a esta metáfora, el predicador Charles Spurgeon preguntó: «¿Por qué nuestro Señor exaltado debe aparecer en gloria con sus heridas?». Tras lo cual respondió: «Las heridas de Jesús son su gloria».
El mejor maestro
Al hablar con unos jóvenes sobre cómo prepararse para el futuro, hubo varios que dijeron algo así: «Debemos involucrarnos en las actividades mundanas para experimentar situaciones pecaminosas, y tratar con personas impías para fortalecernos».