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Puedes servirte

Hace poco, vi una publicidad en televisión de una cadena de restaurantes con una declaración dramática: «Sírvete felicidad». ¿No sería bueno que un plato de patatas, carne, pasta o postre fuera todo lo necesario para ser feliz? Por desgracia, ningún restaurante puede cumplir esa promesa.

Llevarse bien

Por lo general, me encanta estar con gente. Nuestro corazón tiene un gozo especial cuando compartimos con quienes nos agradan. Pero, lamentablemente, no siempre nos rodean personas así. Algunos pueden ser difíciles, lo cual llevó a alguien a decir: «¡Cuánto más conozco a la gente, más amo a mi perro!». Cuando una relación interpersonal nos entristece, tendemos a culpar a la otra persona. Entonces, justificamos querer estar con quienes nos agradan.

Balón de práctica

El que inventó el balón de práctica para béisbol es un genio. Todos los niños saborean lo divertido de este deporte antes de la desilusión que provoca errar al golpear la pelota.

La buena vida

La belleza, la riqueza, el poder, el amor, el matrimonio y el placer son cosas buenas, pero no son lo mejor. Lo mejor es amar a Dios y recibir su amor, darle la gloria y hacerlo nuestro amigo para siempre. Esto nos permite vivir de la mejor manera posible porque nos brinda satisfacción y gozo (Juan 10:10). Además, es lo que los creyentes harán por siempre.

El pensamiento final

Cuando pensamos en el Año Nuevo con sus planes y resoluciones, las voces de hombres santos del pasado nos instan a considerar algo que preferimos ignorar: nuestra muerte.

Una carta imperecedera

Los miembros de la familia que fundó las tiendas de artesanía Hobby Lobby son creyentes renacidos. Al director, Steve Green, le apasionan las Escrituras y planea fundar un museo bíblico, donde se exhiban libros raros y manuscritos de todo el mundo. Declaró: «Nos interesa […] alentar a la gente a considerar lo que [la Biblia] nos quiere decir […]. La meta es crear un museo sobre la historia de la Biblia. Ningún libro ha sido tan perseguido ni amado. Su historia increíble debe ser contada».

Benditos sean los límites

En todos los años que he trabajado con personas, todavía no he conocido a nadie que se haya arruinado la vida por obedecer los mandamientos de Dios. Sin embargo, en una época en que la libertad personal se estima un derecho inalienable, hablar de conformar nuestro estilo de vida a los caminos divinos suele considerarse una invasión de la privacidad. Y a cualquiera que hable a favor de los límites que Dios establece, se lo excluye. Pero en este frenesí por ser libres, deberíamos tener presente que nuestra sociedad se caracteriza cada vez más por un agobiante sentimiento de desesperación y de falta de significado.

Viento y fuego

A veces, cuando quiero encender un fuego, el viento lo apaga, pero cuando trato de mantenerlo ardiendo, el viento lo aviva. Así que, en el primer caso, digo que es «malo» porque frustra mis planes; en el otro, lo considero «bueno», ya que me ayuda a lograr lo que quiero.

Una estrategia ganadora

Cuando era entrenador de baloncesto en una escuela secundaria, cometí un grave error. Mandé a algunos de mis jugadores a espiar al equipo contrario. Volvieron con este informe: «Podemos ganarles fácilmente». Por estar demasiado confiados, perdimos contra ellos. ¿Te suena conocido? Me recuerda la situación en Hai, cuando Josué mandó sus espías y estos juzgaron mal la fortaleza del enemigo.

Manos limpias

En la actualidad, se ven carteles por todos lados que instan a la gente a lavarse las manos. Ante la constante amenaza de gérmenes y virus que contagian enfermedades, los funcionarios de la salud nos recuerdan permanentemente que las manos sin lavar constituyen el mayor agente de propagación de gérmenes. Por eso, además de los avisos que alertan sobre lavarse las manos, los lugares públicos suelen ofrecer desinfectantes para ayudar a prevenirse de los gérmenes y las bacterias.