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Siempre avanzando

En una conferencia de hombres cristianos, hablé con un viejo amigo que me había alentado y enseñado durante años. Lo acompañaban dos jóvenes chinos, nuevos en la fe, y profundamente agradecidos por su amistad fiel y su ayuda espiritual. Clyde, de casi 80 años y con un entusiasmo rebosante, declaró: «Nunca he estado más entusiasmado de conocer y amar a Cristo que ahora».

Palabras sabias

Ahora que tengo más de 60 años, pienso en los sabios líderes espirituales que impactaron positivamente en mi vida. En el seminario bíblico, Dios utilizó a mi profesor del Antiguo Testamento para hacer que su Palabra cobrara vida. El profesor de griego aplicaba implacablemente sus elevados estándares para incitarme a estudiar el Nuevo Testamento. Y el pastor principal de la primera iglesia donde tuve un ministerio me pastoreó para que desarrollara ministerios vitales que ayudaran a otros a crecer espiritualmente. Cada uno me animó de diferentes maneras.

Mostrar y contar

Si asistes un curso de redacción o a una conferencia de escritores, probablemente oigas esta frase: «Muestra, no cuentes». En otras palabras: «muestra» a tus lectores lo que sucede; no solo se lo cuentes. No les digas lo que hiciste, sino descríbeselo.

Estoy aburrido

Cuando nuestros hijos eran adolescentes, muchas veces conversábamos después de la reunión de jóvenes en la iglesia. Yo preguntaba: «¿Qué tal estuvo el grupo juvenil esta noche?». Y ellos respondían: «Aburrido». Después de varias semanas así, decidí averiguar qué pasaba. Entré sigilosamente en el gimnasio donde se reunían y los vi participar, reírse, escuchar… disfrutar muchísimo. Esa noche, mientras volvíamos a casa, pregunté otra vez, y contestaron: «Estuvo aburrido». Entonces, dije: «Estuve ahí y los vi. ¡Se divirtieron mucho!». Y respondieron: «Tal vez no estuvo tan mal como de costumbre».

Seguidores inconstantes

¡Qué rápido puede cambiar la opinión pública! Cuando Jesús entró en Jerusalén para la fiesta de la Pascua, lo recibieron multitudes que querían que fuera su rey (Juan 12:13). Pero, cerca del final de semana, esa misma gente exigía que lo crucificaran (19:15).

Error trágico

En literatura, un error trágico es un defecto de carácter del personaje que causa la caída del héroe de una historia. Así sucedió con Uzías, quien fue coronado rey de Judá a los 16 años de edad. Durante muchos años, buscó al Señor; y mientras lo hizo, Él le dio grandes victorias (2 Crónicas 26:4-5). Pero las cosas cambiaron cuando «… su fama se extendió lejos, porque fue ayudado maravillosamente, hasta hacerse poderoso. Mas cuando ya era fuerte, su corazón se enalteció para su ruina…» (vv. 15-16).

Calla, enmudece

Mi amiga Elisa tiene una manera maravillosa de poner la vida en la perspectiva apropiada. Una vez, le pregunté: «¿cómo estás?», y esperaba que me contestara con el habitual: «bien». En cambio, dijo: «¡Tengo que despertarlo!». Le pregunté qué quería decir, y bromeó: «¿No lees tu Biblia?». Después, explicó: «Cuando los discípulos se enfrentaron con un problema, corrieron a despertar a Jesús. ¡Yo también iré corriendo a verlo!».

Exhibe la gloria de Dios

Desde que era niño, me encanta el béisbol. En especial, me gustan los Tigers de Detroit. Sin embargo, hace poco, su mal juego y la cantidad de partidos perdidos al inicio de la temporada me frustraron terriblemente. Entonces, para mi bienestar personal, me tomé un descanso. Pasé cuatro días evitando todo lo que tuviera que ver con mi equipo favorito.

Verdadero sacrificio

Enrique era uno de los chicos buenos. Consideraba que su trabajo como policía era un servicio a la comunidad, y estaba totalmente dedicado a servir a cualquier precio. Una prueba de ese deseo se veía en la puerta de su casillero en la estación de policía, donde había pegado Juan 15:13.

Un deudor

Se cuenta que, cuando era joven, a Robert Robinson (1735-1790) y a sus amigos les encantaba meterse en problemas. Sin embargo, a los 17 años, él escuchó un mensaje de George Whitefield, basado en Mateo 3:7, y se dio cuenta de que necesitaba que Cristo lo salvara. El Señor le cambió la vida, y se convirtió en predicador. También escribió varios himnos, entre ellos, el conocido Fuente de la vida eterna.