Por causa del evangelio

Lectura de hoy: Hechos 2:1-12

Se juntó la multitud; y estaban confundidos porque cada uno les oía hablar en su propio idioma. —Hechos 2:6

Muchas ciudades del mundo tienen un día de festival en el que las calles se llenan, los puestos de comida se multiplican y los idiomas se entremezclan. Durante varios años, asistí a un festival así en mi ciudad y guié a nuestra iglesia a aportar tiempo, esfuerzo y dinero para apoyar aquella causa inclusiva, conocer a personas diversas de nuestra ciudad y representar bien a Jesús.

Según Hechos 2, la multitud reunida para la fiesta llamada Pentecostés era predominantemente judía, aunque cultural y geográficamente diversa. Compartían una fe común, pero tenían costumbres únicas y hablaban distintos idiomas. De repente, con el estruendo de un «viento violento» y «lenguas como de fuego», el Espíritu Santo «se asentó» sobre los discípulos y les permitió «hablar en distintas lenguas» (vv. 1-4). Totalmente asombrados, todos los judíos que estaban en la fiesta podían entender a los discípulos en sus propios idiomas (vv. 5-11). Perplejos, preguntaban: «¿Qué quiere decir esto?» (v. 12).

Pero aquello fue solo el punto de partida. Pronto, la iglesia tuvo que hacerse una pregunta más profunda: ¿cómo caminamos, trabajamos y adoramos juntos a Dios como un solo pueblo, más allá de las distinciones terrenales? Aquel día milagroso de Pentecostés nos recuerda que la unidad y la diversidad son esenciales para hacer avanzar las buenas noticias de la salvación.

Entonces, ¿qué podemos hacer? Con la ayuda de Dios, podemos ser pacificadores, encarnando amor, perdón y esperanza para contrarrestar el odio, la ofensa y la desesperanza. Podemos dar pasos intencionales para desarrollar relaciones interculturales. Podemos iniciar amistades, escuchar bien y adorar junto a personas diversas. Cuando hacemos esto, damos un testimonio creíble del amor de Dios por todas las personas.

Mark DeYmaz

¿A quién podrías acercarte esta semana para conocer mejor su historia? ¿Cómo puedes mostrar el amor de Cristo de una manera práctica en medio de las diferencias culturales?

Querido Dios, por favor, ayúdame a ver a las personas de otros idiomas y culturas a través de tus ojos: como personas creadas a tu imagen. Guíame con la sabiduría de tu Espíritu para relacionarme con ellas y amarlas bien en tu nombre.

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