La iglesia multilingüe de Jesús

Lectura de hoy: Apocalipsis 7:9-17

He aquí una gran multitud de todas las naciones y razas y pueblos y lenguas, y nadie podía contar su número. Están de pie delante del trono y en la presencia del Cordero. — Apocalipsis 7:9

A comienzos de 2025, unos incendios devastadores estallaron en la zona de Los Ángeles y destruyeron más de dieciséis mil casas y edificios.

Un domingo, una mujer, que es miembro de nuestra iglesia, habló con mi esposa y conmigo, y nos contó que había perdido su trabajo como cuidadora en una casa porque la vivienda del propietario se había incendiado. Sin embargo, todavía tenía gozo. El dueño de aquella casa, que antes había rechazado todo ofrecimiento de oración, ahora le pidió que orara por él. Aunque ella hablaba un inglés limitado, tuvo la valentía de ministrar al propietario.

Dios usa a personas de todo el mundo para ministrar a otros y hablarles de él. De hecho, el cielo estará lleno de «todas las naciones y razas y pueblos y lenguas» (Apocalipsis 7:9-10), todos adorando a Dios y declarando el mismo mensaje: ¡él es el Salvador! Las personas proclaman: «¡La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado sobre el trono, y al Cordero!».

Lo que nos une por encima de las naciones y las culturas es nuestra fe en Jesús. Sigamos aprendiendo de nuestros hermanos y hermanas para que seamos más eficaces al alcanzar al mundo para Cristo. Cuando te relacionas con creyentes de culturas diferentes, puedes aprender de sus expresiones de fe: cómo oran, cómo comparten su fe, cómo estudian la Escritura.

Considera participar en un viaje misionero o colaborar con una iglesia local multiétnica. Quizás podrías compartir una comida con un creyente de un trasfondo étnico diferente.

Al considerar la fe y la valentía de aquella cuidadora que perdió su trabajo, procuremos imitarla con la ayuda de Dios.

Jeffrey Tolle

¿Cómo te está usando Dios para ministrar a otros? ¿Qué podrías hacer esta semana para aprender de alguien de otra nación o trasfondo?

Dios de todas las naciones, tú amas a cada persona, sin importar su país ni su lengua. Por favor, ayúdame a amar a los demás como tú lo haces, y muéstrame de quién puedo aprender para servirte mejor. Amén.

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