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Articles by Poh Fang Chia

Hambre de Dios

Un nuevo creyente en Jesús estaba desesperado por leer la Biblia, pero había perdido la vista y ambas manos en una explosión. Cuando escuchó que una mujer leía Braille con los labios, intentó hacer lo mismo… pero lamentablemente, descubrió que sus labios también habían quedado insensibilizados. Al tiempo, ¡se alegró muchísimo cuando se dio cuenta de que podía sentir los…

Oraciones del granero

Samuel Mills y cuatro amigos solían reunirse para orar y pedirle a Dios que enviara más personas a compartir la buena noticia de Jesús. Un día, en 1806, después de reunirse, los sorprendió una tormenta y se refugiaron en un granero. Desde entonces, su encuentro semanal pasó a llamarse Reunión de oración del granero, la cual se convirtió en un movimiento misionero global. Actualmente, el monumento a aquella reunión se encuentra en Williams College, en Estados Unidos, como un recuerdo de lo que Dios puede hacer a través de la oración.

Realidades invisibles

Stephen Cass, editor de la revista Discovery, decidió investigar algunas de las cosas invisibles que forman parte de nuestra vida cotidiana. Mientras entraba en su oficina, pensó: «Si pudiera ver ondas de radio, la terraza del edificio Empire State —con su enorme cantidad de antenas de radio y televisión— resplandecería como un caleidoscopio, iluminando toda la ciudad». Se dio cuenta de que estaba rodeado de un campo electromagnético invisible de señales de comunicación.

Poco pero significativo

El día empezó como cualquier otro, pero terminó en una pesadilla. Ester (no es su nombre verdadero) y varios cientos de mujeres fueron secuestradas de su internado por un grupo militante religioso. Al mes, fueron liberadas, excepto Ester, que rehusó negar a Cristo. Leer con mi amiga sobre ella y otros que son perseguidos por su fe nos conmovió. Queríamos hacer algo, pero ¿qué?

Cambiar es posible

Una tarde, el grupo de jóvenes de mi iglesia se reunió para debatir sobre Filipenses 2:3-4: «Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros». Preguntaron: ¿Con qué frecuencia te interesas por los demás? ¿Te describirían como humilde o soberbio? ¿Por qué?

¿A qué no puedes renunciar?


«¿A qué cosa no puedes renunciar?», preguntó el presentador de radio. Los oyentes llamaban, dando respuestas interesantes. Algunos mencionaron a sus familias; incluso un esposo compartió recuerdos de su esposa fallecida. Otros dijeron que no podían renunciar a sus sueños, como ganarse la vida con la música o llegar a ser madre. Todos tenemos algo que atesoramos, que no podemos dejar: una persona, una pasión, un bien.


Año nuevo, prioridades nuevas


Siempre quise aprender a tocar el violonchelo, pero nunca encontré tiempo para tomar clases. O más precisamente, nunca me hice de tiempo. Pensé que tal vez en el cielo, pueda dominar ese instrumento. Mientras tanto, quise enfocarme en usar mi tiempo en las formas específicas en que Dios me ha llamado a servirle ahora.


De vergüenza a honor

Llega la época del año en que las familias se reúnen para celebrar. Sin embargo, algunos tememos encontrarnos con parientes «preocupados» cuyas preguntas pueden hacer que los que siguen solteros o los que no tienen hijos no tengan ganas de verlos.

La mano escondida de Dios

Un amigo mío fue adoptado por una pareja norteamericana que salió a la obra misionera en Ghana. Cuando volvieron a Estados Unidos, él empezó la universidad, pero tuvo que abandonarla. Luego, se alistó en el ejército, lo cual lo ayudó a pagar sus estudios y lo llevó por todo el mundo. Dios estaba obrando en todo eso, preparándolo para un rol especial. Actualmente, escribe y edita literatura cristiana para una audiencia internacional.

Esperanza en la oscuridad

Según una leyenda, Qu Yuan era un funcionario sabio y patriota del gobierno chino, que vivió durante el período conocido como Reinos Combatientes (475-246 a.C.). Se dice que trató varias veces de advertirle a su rey de la inminente amenaza que destruiría el país, pero que el rey rechazó su consejo. Finalmente, Qu Yuan fue exiliado. Cuando se enteró de la caída de su amado país a manos del enemigo del cual había advertido, se quitó la vida.