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Articles by Arthur Jackson

Una fe valiente

Después de que su avión fuera bombardeado durante la Segunda Guerra Mundial, Prem Pradhan se lesionó al descender en un paracaídas. Como resultado, caminó rengo toda su vida. Una vez, señaló: «Soy rengo. ¿No es extraño que Dios me haya llamado a predicar el evangelio en la cordillera del Himalaya?». Y en Nepal predicó… pero no sin oposición, lo cual incluyó encarcelamientos en «calabozos de la muerte», bajo condiciones extremas. De quince años, pasó diez en catorce prisiones diferentes. Sin embargo, su valiente testimonio dio como fruto vidas cambiadas para Cristo, incluidos guardias y prisioneros que llevaron el mensaje de Jesús a sus pueblos.

La marca de Jesús

«Hijo, no tengo mucho para darte, pero sí tengo un buen nombre, así que no lo arruines». Estas sabias y poderosas palabras se las dijo Johnnie Bettis a su hijo Jerome cuando este dejó su casa para ir a la universidad. Jerome citó a su padre en el discurso de aceptación al Salón de la fama del fútbol americano profesional. Tal fue la influencia de esas sabias palabras que concluyó su cautivante alocución con una frase similar para su hijo: «Hijo, no hay mucho que pueda darte que sea más importante que nuestro buen nombre».

Estudiar las Escrituras

En su obra El conocimiento del Dios Santo, J. I Packer hablaba de cuatro creyentes famosos a quienes llamaba «castores de la Biblia». No todos eran eruditos entrenados, pero sí se esforzaban por conocer a Dios, desmenuzando la Escritura, así como un castor roe un árbol. Señaló que conocer a Dios mediante el estudio bíblico no es solo para eruditos: «Un simple lector de la Biblia y oyente de sermones, lleno del Espíritu Santo, desarrollará una relación más profunda con su Dios y Salvador que un erudito más instruido que está contento con ser teológicamente correcto».

Manos vacías

Roberto se sintió avergonzado cuando llegó a una reunión con desayuno y se dio cuenta de que se había olvidado la billetera. Le molestó tanto que consideró si debía comer algo o simplemente pedir algo para beber. Después de que su amigo lo convenció, pudo relajarse. Ambos disfrutaron de los bocadillos, y su amigo pagó con gusto la cuenta.

Cuando no entendemos

«No entiendo su plan. Le entregué toda mi vida a Dios. ¡Y me pasa esto!». Este fue el mensaje de un hijo a su madre cuando su sueño de triunfar como deportista profesional quedó temporalmente descarrilado. ¿Quién no ha tenido alguna clase de decepción inesperada que hace que nuestra mente se dispare a toda velocidad con exclamaciones y preguntas?

No te ha olvidado

«Tío Arthur, ¿recuerdas el día cuando me llevaste a la barbería y al supermercado? Tenía puestos unos pantalones caquis, una camisa a cuadros, un cárdigan azul, calcetines y zapatos marrones. Fue el jueves 20 de octubre de 2016». Los desafíos de mi sobrino Jared, relacionados con su autismo, se compensan con su memoria fenomenal que puede recordar años después detalles como días y fechas, y la ropa que estaba usando.

Prejuicio y perdón

Después de escuchar el mensaje sobre corregir las injusticias, un miembro de la iglesia se acercó llorando al pastor, pidiendo perdón porque, debido a su prejuicio, no había votado a favor de convocar al ministro, por ser negro, para ser el pastor de su iglesia. Sus lágrimas y confesión fueron recibidas con las lágrimas y el perdón del pastor. Una semana después, toda la iglesia se regocijó al escuchar el testimonio de ese hombre sobre la manera en que Dios había obrado en su corazón.

¡Imagínalo!

En un programa de televisión sobre renovar casas, los televidentes suelen escuchar que la conductora dice: «¡Imagínalo!». Luego, ella muestra cómo quedaría con las cosas viejas restauradas, y las paredes y los pisos remodelados. En un episodio, la dueña de la casa estaba tan eufórica después de la renovación que brotaron tres veces de sus labios las palabras: «¡¡¡Qué hermoso!!!».

Esperanza en Dios

En la historieta Snoopy, el personaje de la muy emprendedora Lucy publicitaba «ayuda psiquiátrica» por cinco centavos. Linus se dirigió a su consultorio y admitió tener «profundos sentimientos de depresión». Cuando le preguntó que podía hacer, Lucy respondió de inmediato: «¡Anímate! Cinco centavos, por favor».

Enfrentar las batallas con Dios

Los actos heroicos de Desmond Doss, soldado del ejército norteamericano, se representan en la película Hasta el último hombre. Sus convicciones no le permitían quitar vidas humanas, así que como médico, se comprometió a preservarlas aun a riesgo personal. En la ceremonia de entrega de la Medalla de Honor a Doss, se dijo: «El soldado de primera clase Doss rehusó esconderse y permaneció en la línea de fuego con los numerosos heridos, llevándolos uno por uno hasta el borde del barranco […]. Sin vacilar, enfrentó el bombardero enemigo y los disparos para ayudar a un oficial de artillería».