Archivos: Octubre 2015

¿Reparar o reemplazar?


Era hora de arreglar los marcos de las ventanas de nuestra casa. Entonces, los raspé, los pulí y rellené los agujeros en la madera para, luego, poder pintarlos. Después de todos mis esfuerzos, incluidos una capa de pintura base y de otra demasiado costosa, el marco quedó… bastante bien, pero no parecía nuevo. Solo se vería nuevo si cambiaba la madera vieja.


Las tormentas de la vida

En el libro de Marcos, leemos sobre una tormenta terrible. Los discípulos estaban con Jesús en un barco, cruzando el Mar de Galilea. Cuando «se levantó una gran tempestad de viento», los discípulos, entre los cuales había algunos pescadores experimentados, temieron ahogarse (4:37-38). ¿A Dios no le importaba? ¿No habían sido escogidos por Jesús y eran los más cercanos a Él? ¿No estaban obedeciendo al que había dicho que cruzaran a la otra orilla (v. 35)? ¿Por qué estaban atravesando un momento tan turbulento?

¡Prohibido tocar la cerca!


Cuando era niña, fui con mis padres a visitar a mi bisabuela, que vivía cerca de una granja. El patio estaba rodeado de una cerca electrificada, que impedía que las vacas entraran y comieran el pasto. Cuando pedí permiso para ir a jugar afuera, estuvieron de acuerdo, pero me explicaron que, si tocaba la cerca, podría recibir una descarga eléctrica.


¿Adónde apunto?


En septiembre de 2011, un incendio voraz destruyó 600 casas en el casco urbano y los alrededores de una ciudad en Estados Unidos. Pocas semanas después, un artículo de un periódico se titulaba: «Las personas que más perdieron se concentran en lo que no se perdió». Allí se describían las abundantes muestras de generosidad de la comunidad y el reconocimiento de quienes habían recibido ayuda. Vecinos, amigos y demás residentes del lugar eran mucho más valiosos que lo que habían perdido.


Perdiste la oportunidad


Hoy escuché las palabras más tristes. Dos creyentes en Cristo discutían sobre un tema. El mayor parecía engreído mientras esgrimía las Escrituras como un arma, atacando los errores que veía en la vida del otro. El más joven parecía cansado del sermón, hastiado de aquella persona y desanimado.


Guardado en mi corazón


Estoy acostumbrándome a leer revistas digitales, y me siento bien al estar protegiendo los árboles. Además, no tengo que esperar que los ejemplares me lleguen por correo. Sin embargo, echo de menos las ediciones impresas, porque me gusta deslizar los dedos por las hojas satinadas y recortar mis recetas favoritas.


Entre bambalinas


Las conferencias de evangelización de nuestra iglesia concluyeron con una reunión para toda la ciudad. Mientras el equipo que había organizado y encabezado el evento, conformado por el grupo juvenil de música, consejeros y líderes de la congregación, subía al escenario, todos aplaudíamos emocionados y expresábamos nuestra gratitud por su ardua labor.


Volverse invisible


Donde vivo, este es el momento del año en que las plantas desafían la muerte, permaneciendo bajo tierra hasta que es seguro volver a salir. Antes de que llegue la nieve y el terreno se congele, se despojan de sus hermosas flores y se retiran a un sitio donde pueden descansar y ahorrar energía para la próxima estación. Aunque parecen estar muertas, no es así; solo están inactivas. Cuando se derrita la nieve y el terreno se ablande, volverán a elevar sus cabezas hacia el cielo, saludando con colores brillantes y dulces fragancias a su Creador.


Para esto, tengo a Jesús


Es raro que haya una época sin problemas en nuestra vida; pero, a veces, es aterrador cuando aparecen de repente.


El gozo de tu presencia


«La finalidad principal del ser humano es glorificar a Dios y disfrutar de Él para siempre», expresa el Catecismo de Westminster. Gran parte de las Escrituras invitan a dar gracias y adorar alegremente al Dios vivo. Cuando honramos al Señor, estamos celebrando que Él es la fuente de donde fluye toda bondad.