Un Regalo para Todos

Un Regalo para Todos

No student enrolled

Un regalo multiplicado

Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dio. —1 PEDRO 4:10

Justo después de entregarle los 100 dólares al tío Ming, empecé a arrepentirme. El anciano que merodeaba por nuestro barrio parecía pobre, así que pensé en darle algo. Cuando vi que llevaba varios billetes en la cartera, pensé: «¡Eh, no es tan pobre! ¿Acabo de malgastar mi dinero?».

Cuando empezaba a sentirme arrepentido, él comentó: «¡Gracias por esto! Ahora puedo ayudar a nuestro limpiador de fincas a mantener a su familia. Gana tan poco».

Sus palabras me avergonzaron. Mientras yo me preocupaba por la prudencia de ayudarle, el tío Ming, que no tenía tanto, estaba dispuesto a ayudar a otros con necesidades similares o mayores. Como nos recuerda el apóstol Pedro, «cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, …». Ming estaba mostrando lo que realmente significaba tomar nuestros dones y usarlos «… como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios…» (1 PEDRO 4:10).

Entonces me di cuenta de que la generosidad y la compasión del tío Ming también multiplicaban el donativo que le di. A pesar de mi excesivo pragmatismo a la hora de dar, Dios, en su gracia, me estaba permitiendo ayudar a los demás a través de aquel anciano. A través del tío Ming, podía ayudar a otros que ni siquiera conocía. Nuestro Dios amoroso provee a los necesitados, a veces de maneras sorprendentes y misteriosas. Que seamos su canal obediente de dar por amor (V. 8) y confiemos en que Él multiplicará nuestros dones.

LESLIE KOH

¿Hay alguien a quien puedas ayudar, aunque sea mínimamente, hoy o esta semana? ¿Qué puedes hacer?

Padre, ayúdame a ser generoso y fiel en mi dar, porque Tú me has dado mucho. Y te pido que multipliques todo lo que doy de corazón.

Deja un comentario

Tu dirección de email no será publicada.

El mayor regalo de Dios para nosotros es su Hijo Jesús, nuestro Salvador, quien murió y resucitó para que pudiéramos vivir eternamente con él. Este regalo eterno es para todos. Gracias a esta verdad, podemos unirnos como una familia de creyentes alrededor del mundo.

En esta época navideña, te invitamos a reservar 10 días para reflexionar sobre lo que esto significa para ti, y cómo podrías compartir esta buena noticia con otros.