Somos vecinos, somos el reino

Lectura de hoy: Juan 13:21-35

En esto conocerán todos que son mis discípulos: si tienen amor los unos por los otros. —Juan 13:35

Durante años, Katie había luchado para llegar a fin de mes. Después de perder a sus padres y de atravesar un doloroso divorcio, estaba criando sola a su hijo y esforzándose por mantenerse a flote. Entonces algo empezó a cambiar cuando un grupo pequeño de una iglesia local decidió hacerle espacio; no como un proyecto, sino como su prójima. Se hicieron presentes. La escucharon. Le enviaron mensajes de ánimo. Por primera vez en años, Katie tenía un nombre y un número de teléfono que escribir en el espacio de contacto de emergencia en los formularios escolares de su hijo.

Durante su última noche con sus discípulos, Jesús dijo que las personas reconocerían a sus discípulos por la manera en que aman (Juan 13:35). Jesús ya no caminaría por la tierra con ellos, pero las personas todavía podrían saber que eran sus seguidores. ¿Por qué? Porque los seguidores de Jesús se aman unos a otros por medio de sus acciones. Mostramos nuestro amor por Cristo a través de los actos de amor que hacemos por los demás. Como el grupo de la iglesia que ayudó a Katie, esa es la clase de amor que se puede ver, el que da un lugar en la mesa y se hace presente cuando la vida se complica. Refleja el amor constante y paciente que Dios nos ha mostrado.

Cuando el amor se vuelve visible, las personas empiezan a ver cómo es el reino de Dios. Este reino es el gobierno de Dios sobre toda la creación. Es la presencia de Dios en nuestro corazón y también su mundo prometido, redimido y renovado. Cuando las personas aman como Jesús, las cargas se comparten, se busca la justicia y el reino de Dios se vuelve más visible.

El amor piadoso se vive de manera intencional: preguntando cómo está alguien que viene a nuestra mente, invitando a tomar un café a una persona que suele ser pasada por alto o, sencillamente, escuchando a alguien sin prisa ni juicio. Cuando hacemos esto, los actos ordinarios de cuidado y bondad se convierten en expresiones visibles del amor de Jesús.

Melissa Diem,

¿Cómo podría estar invitándote Dios a dar lugar a alguien en tu mesa, en tu agenda o en tu corazón? ¿Cómo sería practicar el amor como un verbo esta semana?

Querido Dios, por favor, ayúdame a amar como Jesús amó, dando a mi comunidad una imagen viva de tu reino y de quién eres. Amén.

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