Lectura de hoy: Mateo 24:3-4; 25:31-40
De cierto les digo que en cuanto lo hicieron a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicieron. — Mateo 25:40
Iba caminando por las calles de Boston cuando vi a una persona sin hogar que pedía unas monedas. Mi primer pensamiento fue: no llevo efectivo encima. Mi primera emoción fue: ojalá pudiera hacer más para ayudar.
Muchos también han vivido ese momento. Algunos pueden sentir la tentación de cuestionar la veracidad de la situación de la persona sin hogar. Otros pueden sentirse tentados a caminar en otra dirección. Sin embargo, la vida de Jesús nos muestra un ejemplo de fe que camina intencionalmente hacia los necesitados.
En Mateo 25:31-40, Jesús revela que nuestras acciones hacia los necesitados muestran cómo tratamos a Cristo mismo. Ya sea que alguien tenga hambre, sed, esté desnudo o sea desconocido, la respuesta de la persona justa es el servicio y la compasión. Cristo dice: «En cuanto lo hicieron a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicieron». Cristo cuida de todas las personas, y quiere que nosotros también cuidemos de los demás. Cuando dirigimos nuestra atención a cuidar de otros, también estamos cuidando, a su vez, de Jesús.
La próxima vez que te encuentres con una persona necesitada, detente y reflexiona si tu inclinación natural es acercarte a esa persona o alejarte de ella. Lleva esta experiencia delante de Dios en oración e invítalo a enseñarte lo que significa cuidar de estos pequeños.
Daniel Montañez
¿De qué maneras podría Cristo estar llamándote a cuidar de los vulnerables? ¿Cuál es un área de tu vida en la que Dios podría estar llamándote a ayudar a alguien necesitado?
Querido Dios, tú cuidas profundamente de los vulnerables. Por favor, ayúdame a ver a las personas como tú las ves, y muéstrame quién en mi vida ahora mismo necesita compasión y cuidado.