Conocimiento sin digerir
En su libro sobre el lenguaje, el diplomático británico Lancelot Oliphant (1881-1965) señala que muchos estudiantes responden bien en una prueba, pero no ponen en práctica esas mismas lecciones. «Este conocimiento sin digerir no sirve demasiado», declaró Oliphant.
Dejar un legado
Cuando un capataz murió en un accidente, el amor de este hombre por los demás generó una abrumadora sensación de pérdida. Como su iglesia no tenía espacio para tantas personas, se realizó el funeral en un edificio mucho más grande. ¡Los amigos y familiares llenaron el auditorio! Aquel hombre había tocado muchas vidas de manera singular. Muchos extrañarían su bondad, su sentido del humor y su entusiasmo por la vida.
Ministerio de reconciliación
Mientras Martin Luther King Jr. predicaba un domingo por la mañana en 1957, intentaba resistir la tentación de contraatacar a una sociedad sumergida en el racismo.
Temporada solitaria
Entre la pila de correspondencia posterior a la Navidad, descubrí un tesoro: una tarjeta hecha a mano y pintada en cartulina reciclada. Unas sencillas pinceladas de acuarela evocaban un paisaje invernal con colinas adornadas de pinos. En la parte inferior, enmarcado en bayas rojas de acebo, aparecía este mensaje manuscrito: ¡La paz sea contigo!
Pax Romana
Nadie puede afrontar el precio de la guerra. Un sitio de Internet informa que, actualmente, 64 naciones están involucradas en conflictos armados. ¿Cuándo y cómo terminarán? Deseamos tener paz, pero no a expensas de la justicia.
Más allá de la decepción
Un video gracioso muestra a un niño que se entera de que va a tener una hermana. En medio de su decepción, se lamenta: «¡Siempre nenas, nenas y más nenas!».
Los poderosos finlandeses
Cientos de tanques y miles de soldados aparecieron frente al reducido ejército finlandés. Ante la inquietante perspectiva, un valiente soldado dijo del enemigo: «¿Dónde encontraremos espacio para sepultar a todos estos?».
Engreimiento inherente
«¿Quién se cree que es?», dijo un amigo mío sobre un creyente que conocíamos. Ambos pensábamos que era muy soberbio. Cuánto nos entristecimos al enterarnos de que lo habían descubierto en algunas faltas graves. Lo único que consiguió al engreírse fueron problemas. Comprendimos que a nosotros podría pasarnos lo mismo.
¡Tenemos fruta!
La joven madre suspiraba mientras buscaba qué darle de comer a su hijita de tres años. Al ver la canasta de frutas vacía sobre la mesa, se lamentó «¡Si tan solo tuviera unas frutas, me sentiría rica!». Su hijita la escuchó.
Pañuelos de papel
Mientras estaba sentado en la sala de espera de cirugía, tuve tiempo para pensar. Hacía poco, había estado allí cuando recibimos la desgarradora noticia de que mi único hermano, mucho menor que yo, tenía «muerte cerebral».