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Articles by Patricia Raybon

Fortalecerse en el canto

Cuando aldeanos franceses ayudaban a refugiados judíos a esconderse de los nazis en la Segunda Guerra Mundial, algunos cantaban en los densos bosques de los alrededores… para avisarles a los refugiados que podían salir seguros de sus escondites. Estos valientes habitantes de Le Chambon-sur-Lignon habían obedecido el llamado del pastor local y de su esposa a recibir a los judíos en su planicie conocida como «La montaña protestante». Su señal musical se convirtió en una muestra de la valentía de los aldeanos que ayudaron a salvar de la muerte a más de 3.000 judíos.

Luz guiadora

El restaurante era encantador, pero oscuro. Solo iluminaba una pequeña vela en cada mesa. Para poder ver, la gente usaba la linterna de sus teléfonos para leer el menú, mirar a sus compañeros de mesa y ver lo que estaba comiendo.

Otra oportunidad

En la tienda de bicicletas Segunda Oportunidad, los voluntarios arreglan bicicletas desechadas y las donan a niños pobres. Su fundador, Ernie Clark, también las da a adultos necesitados, sin hogar, discapacitados y a veteranos militares que luchan por sobrevivir en la vida civil. No solo las bicicletas tienen una segunda oportunidad, sino que también los receptores logran a veces empezar de nuevo.

De basura a tesoro

La casa del recolector de basura está en el extremo de una calle en un barrio de Bogotá. No tiene nada especial, pero la humilde morada en la capital colombiana alberga una biblioteca gratuita con 25.000 libros; material desechado que José Alberto Gutiérrez coleccionó para compartir con los niños pobres de su comunidad.

Girasoles

Los girasoles crecen en cualquier parte sin requerir mucho cuidado: a los costados de las carreteras, bajo los comederos de aves, y en campos, colinas y valles. No obstante, para que produzcan una buena cosecha, necesitan tierra buena. «Con materia orgánica o fertilizada» —como dice el Almanaque del granjero—, los girasoles producen semillas ricas, aceite puro y un medio de vida para los laboriosos cultivadores de esta planta.

Final de la envidia

Al artista francés Edgar Degas se lo recuerda por sus pinturas de bailarinas. Menos conocida es su envidia a Édouard Manet, otro experto pintor, sobre el cual declaró: «Siempre le surge todo de inmediato; yo me esfuerzo hasta el cansancio y nunca termino conforme».

A la imagen de Dios

Cuando su piel morena comenzó a perder color, una joven se sintió aterrada, como si estuviera perdiendo su «esencia». Con un exceso de maquillaje, se cubría las «manchas», como ella las llamaba: porciones de piel más clara causadas por una afección llamada vitíligo. Se trata de una pérdida del pigmento cutáneo melanina.

Nunca solos

Mientras redactaba una guía bíblica para pastores de Indonesia, un escritor amigo quedó fascinado con la cultura de unidad de esa nación. Llamada gotong royong —«ayuda mutua»—, el concepto se practica en aldeas, donde los vecinos trabajan juntos para reparar techos o reconstruir puentes o senderos. También en las ciudades, según dice mi amigo: «Las personas siempre van acompañadas; por ejemplo, a una cita con el médico. Es la norma cultural. Por eso, uno nunca está solo».

Disfrutar la belleza

La pintura captó mi atención. Exhibida en un largo pasillo de un hospital local, las figuras de los indígenas navajos en profundos tonos pastel hicieron que me detuviera. «Mira eso», le dije a mi esposo.

Rodeado por Dios

En un concurrido aeropuerto, una joven madre luchaba sola. Su pequeño hijo estaba con un berrinche terrible: gritaba, pataleaba y se negaba a abordar el avión. Abrumada y con un embarazo avanzado, la agobiada madre finalmente se rindió, se dejó caer frustrada al piso, se tapó la cara y empezó a llorar.