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Articles by Marvin Williams

No que nos sintamos bien

Daniel iba en su motocicleta cuando un auto lo embistió y lo arrojó hacia el tráfico que venía en dirección contraria. Dos semanas después, cuando se despertó, estaba «hecho polvo». Una lesión en la columna vertebral lo había dejado parapléjico. Oró por sanidad, pero nunca ocurrió. Cree que Dios, en su compasión, le ha enseñado que «el propósito de esta vida es ser conformados a la imagen de Cristo. Lamentablemente, eso no ocurre cuando todo es color de rosa, sino […] cuando la vida es dura; cuando somos obligados a depender de Dios en oración para simplemente llegar al final del día».

No guardar rencor

En un evento publicitario en 2011, dos exjugadores de 73 años de edad de la Liga de Fútbol Canadiense empezaron a darse trompadas en el escenario. En un partido controversial por el campeonato en 1963, habían tenido una pelea y habían quedado «con la sangre en el ojo». Cuando uno de ellos sacó al otro del escenario de un puñetazo, la multitud exclamó que «lo dejara»; es decir, que «hiciera las paces».

¡No te duermas!

Un empleado de un banco alemán estaba transfiriendo 62.40 euros de una cuenta de un cliente, cuando accidentalmente se durmió sobre su escritorio. Mientras dormitaba, su dedo quedó presionando el número 2 del teclado, lo que resultó en un depósito de 222.000.000 de euros en la cuenta. Aunque el error se detectó y se corrigió, el lapsus del somnoliento empleado casi se convirtió en una pesadilla para el banco.

La brújula de Dios

Durante la Segunda Guerra Mundial, Waldemar Semenov servía a bordo del SS Alcoa Guide cuando un submarino alemán salió a la superficie y abrió fuego contra el barco, el cual se incendió y empezó a hundirse. Semenov y su tripulación bajaron a un bote salvavidas y usaron una brújula para navegar hacia las rutas marítimas. Después de tres días, un avión avistó el bote y el USS Broome rescató a los hombres al día siguiente. Gracias a aquella brújula, Semenov y 26 tripulantes más se salvaron.

El nombre perfecto

Un día caluroso de verano, mi esposa dio a luz a nuestro segundo hijo. Sin embargo, nos costó elegir un nombre. Durante tres días, fue sencillamente «Bebé Williams», hasta que, por fin, se llamó Micah.

Él llena el vacío

La psicóloga Madeline Levine notó la «esconde navaja» de una chica de quince años: una camiseta de manga larga hasta la mitad de la mano, usada comúnmente por los que se autolaceran. Cuando la joven se levantó la manga, Levine se sorprendió al descubrir que había grabado «vacía» en su antebrazo. Se entristeció, pero también dio gracias de que la chica estuviera dispuesta a recibir la ayuda que necesitaba con desesperación.

Alegría en lo insignificante

En 2010, James Ward creó el blog «Me gusta lo aburrido», y lanzó la llamada «conferencia aburrida»: un día de celebración de lo rutinario, lo común y lo pasado por alto. Los oradores ya han hablado de temas aparentemente insignificantes, como estornudos, sonidos de máquinas expendedoras y antiguas impresoras a tinta. Ward sabe que pueden ser temas aburridos, pero los oradores los vuelven interesantes, significativos e, incluso, alegres.

Una guía de vida para principiantes

Después de la muerte repentina de mi madre, me sentí motivado a comenzar un blog. Quería escribir cosas que inspiraran a la gente a usar sus minutos en la tierra para generar momentos de vida significativos. Entonces, busqué una guía para principiantes. Aprendí qué plataforma usar y cómo elegir títulos y elaborar publicaciones atrayentes. En 2016, nació mi blog.

Un gran acto de amor

En el Bosque Nacional Malheur, el «hongo de la miel» se extiende por las raíces de los árboles en unas 900 hectáreas, transformándolo en el organismo viviente más grande que se ha encontrado. Ha estado entretejiendo sus filamentos por todo el bosque durante más de dos milenios, matando árboles a medida que crece. Aunque el organismo es increíblemente grande, ¡empezó con apenas una espora microscópica!

Aguardar con esperanza

En la película Siempre a tu lado, un profesor universitario se hace amigo de un cachorro de raza akita llamado Hachiko, que estaba perdido. El perro expresaba su fidelidad esperando todos los días en la estación del tren que el profesor volviera. Un día, el profesor tuvo un infarto y murió. Hachiko esperó durante horas, y por diez años regresó cada día, esperando a su amado amo.