La misericordia y nuestro desastre
Durante la escuela dominical, mi paciencia con Pedrito, de tres años, se estaba agotando. Estaba inquieto, trataba mal a los otros niños y se negaba a estar contento, incluso cuando le ofrecíamos los juguetes más codiciados. Mi compasión se transformó en fastidio. Si insistía en ser difícil, lo enviaría de vuelta con sus padres.
Jesús, el mejor regalo
«¿Qué música más dulce podemos traer / que un villancico para cantar/ el nacimiento de nuestro Rey celestial?» (trad. lit.). La letra de este poema del siglo xvii, de Robert Herrick, fue reinterpretada por el compositor coral contemporáneo John Rutter, convirtiéndose en un favorito de la temporada de Adviento. Su suave melodía describe una larga y fría espera que se disipa con la sensación primaveral de la llegada de Jesús. Los cantantes le ofrecen un villancico navideño, mientras se invita a los oyentes a ofrecer sus corazones.
¿Una ciudad que vale la pena buscar?
En mayo de 1925, Percy Fawcett envió una última carta a su esposa antes de ingresar en las inexploradas selvas de Brasil. Buscaba una legendaria y esplendorosa ciudad perdida, decidido a ser el primer explorador en compartir su ubicación después de años de búsqueda. Pero su equipo de exploradores se perdió, la ciudad nunca fue encontrada y muchas expediciones fracasaron en recuperarla.
Mantenerse enseñable en Dios
Cuando Kat supo de su embarazo, abandonó la escuela secundaria para cuidar a su hija. Quince años después, era una esforzada madre de tres hijos que soñaba con convertirse en esteticista profesional. Con humildad y tenacidad, volvió a estudiar en un programa gratuito de desarrollo educacional. Aunque fue humillante volver a la escuela después de tanto tiempo, Kat dijo: «¡Este programa cambió mi vida! Mi profesora fue increíble y me alentó mucho».
Paz con Dios
Cuando acompañé a mi amiga al salón de belleza en su cumpleaños, nos encantaron las atenciones que recibimos. Una música relajante y un asistente personal nos dieron la bienvenida al spa tranquilo y con luz tenue. Toda la experiencia fue calma y reparadora. Sin embargo, tuve que reprimir una risita al ver un cartel en una mesa que afirmaba: «Esta línea de cuidado capilar te da más que un cabello bonito… te da paz mental».
Abrazar la verdad de Cristo
Cuando mi amigo Connor toma fotos con su vieja cámara de carrete, no se molesta en buscar una iluminación atractiva, retocar imperfecciones ni recortar nada antiestético. Sus fotos son auténticas. Se destacan en mis redes sociales frente a fotos muy editadas de personas y lugares maravillosos. Aunque poco convencional, su obra es hermosa porque transmite la realidad.
Hacer lugar para otros
Cada año, mi familia diseña un calendario de pared personalizado, pero últimamente se ha vuelto un poco abarrotado. Decoramos cada mes con nuestras fotos favoritas del año anterior y resaltamos las fechas importantes. Como han ingresado nuevos cónyuges y niños, tuvimos que colocar más fotos para asegurarnos de que estén todos. Ahora hay cumpleaños compartidos y días festivos junto con aniversarios. Pero en lugar de desmerecerlo, todos los nuevos miembros lo hacen aún más valioso para mí.
Los hábitos y el Espíritu Santo
«¿Creciste aquí?». Era difícil responderle a mi dentista porque sus instrumentos para limpiar los dientes todavía estaban en mi boca. Luego explicó que, en 1945, nuestra ciudad se había convertido en la primera del mundo en agregar flúor al agua potable pública. El tratamiento no requiere más de 0,7 miligramos por litro de agua. Sus efectos positivos son evidentes para un profesional capacitado. Pero yo no tenía idea… ¡había estado bebiéndola toda mi vida!
De gloria en gloria
Al vivir en un pueblo costero, a Valeria le encantaba el clima cálido, la fotografía de vida salvaje y estar en el agua. Y por sobre todo, ver el amanecer en el océano. Todas las mañanas, se levantaba antes del amanecer para observar el panorama. Calculaba que, a pesar del clima nuboso o los viajes, llegaba a ver más de 300 amaneceres frente al mar por año. Nunca se cansaba. A sus ojos, el amanecer contenía una gloria que no quería perderse de ver.
Reconocimiento a quien le corresponde
Cientos de invitados llenaban el salón dorado para celebrar el 50.° aniversario de una organización sin fines de lucro y honrar a quienes lo habían hecho posible; especialmente a los que habían participado durante décadas. Un miembro fundador compartió agradecido cómo, aunque hubo miles de horas de voluntariado, millones de dólares de donaciones y un gran esfuerzo humano, no habrían triunfado sin Dios, porque Él había provisto todo.