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Articles by James Banks

Amor más profundo


Cuando se conocieron, Edwin Stanton desdeñó personal y profesionalmente a Abraham Lincoln, en ese entonces, presidente de Estados Unidos. Sin embargo, Lincoln prefirió perdonarlo y, tiempo después, lo asignó a una posición vital en su gabinete durante la Guerra Civil. Finalmente, se hicieron amigos. Cuando Stanton estaba junto al lecho de muerte de Lincoln después de que lo balearan en el Teatro Ford, entre lágrimas, susurró: «Ahora pertenece a las edades».


Fundamento firme de la esperanza


Las lecciones sobre la fe pueden provenir de lugares inesperados; como la que aprendí de mi perro labrador negro, Oso, de casi 50 kilos. El recipiente de metal para agua de Oso estaba ubicado en un rincón de la cocina. Cada vez que se vaciaba, no ladraba ni lo golpeaba con la pata. En cambio, se acostaba quieto al lado del bol y esperaba. A veces, tenía que esperar varios minutos, pero había aprendido a confiar en que yo entraría finalmente a la cocina, lo vería allí y le daría lo que necesitaba. Su sencilla fe en mí me recordó cuánto más precisaba confiar yo en Dios.


Jesús está justo detrás de ti


Mi hija estaba lista para ir a la escuela un poco antes de lo habitual, así que preguntó si podíamos parar en la cafetería, y estuve de acuerdo. Mientras nos acercábamos a la fila de autos para hacer el pedido, dije: «¿Tienes ganas de hacer que alguien se alegre esta mañana?». «Por supuesto», respondió.


Está bien preguntar


Mi padre ha tenido siempre un sentido de la orientación envidiable. Instintivamente, sabe dónde están el norte, sur, este y oeste. Y siempre tenía razón… hasta la noche en que no la tuvo.


Todas las cosas nuevas

Me intrigan las chatarrerías. Como me gusta trabajar con autos, voy seguido a una que está cerca de casa. Es un lugar solitario, donde el viento susurra entre las pilas de cosas descartadas que, alguna vez, fueron posesión preciada de alguien, pero que se rompieron, se desgastaron o, simplemente, no sirven más. Mientras camino, algún auto suele llamarme la atención, y me encuentro preguntándome sobre las aventuras que habrá tenido durante su «lapso de vida». Como un portal al pasado, cada uno tiene una historia que contar.

Señor del momento

Hace poco, estuve trabajando en la casa de mi hijo a unas tres horas de distancia. El proyecto llevó más de lo esperado, y todas las mañanas oraba para poder terminar al atardecer. Pero siempre quedaba algo pendiente.

¿Quién conduce?

Mi vecino Tim tiene en el panel de su auto una estatuilla de un «monstruo» basada en el preciado libro para niños de Maurice Sendak, Donde viven los monstruos.

Tu voluntad, no la mía

Kamil y Joelle quedaron devastados cuando a su hija Rima, de ocho años, le diagnosticaron leucemia. La enfermedad se complicó, y Rima entró en coma. El equipo médico del hospital les dijo a los padres que hicieran los arreglos para el funeral de la niña, dándole menos del uno por ciento de chances de sobrevivir.

Confiar primero en Él

«¿Papá, no me sueltes!» «No lo haré. Te tengo agarrado. Te lo aseguro».

Legados de amor

Estaba hojeando la Biblia de mi bisabuela, cuando un tesoro cayó sobre mis piernas. En un pequeño trozo de papel, escrito con letras de niño, estaban estas palabras: «Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación» (Mateo 5:3-4). Garabateada debajo de esos versículos, estaba la firma de mi madre.