Our Authors

ver todo

Articles by Bill Crowder

Jesús: nuestro lugar de descanso

En 1943, un campamento en Maryland se compró como lugar de descanso para el presidente de Estados Unidos Franklin D. Roosevelt. Rústico, tranquilo y alejado, brindaba, según la Casa Blanca, «una oportunidad para estar a solas y tranquilo, como así también un lugar ideal para trabajar y hospedar a líderes extranjeros». Cuando Dwight Eisenhower se convirtió en presidente, lo llamó Camp David, en honor a su padre y su nieto; nombre que se conserva hasta hoy. Aparte de mejorar las medidas de seguridad, el lugar se ha modernizado muy poco. Sigue siendo el sitio perfecto para que el presidente y su familia descansen.

Jesús: nuestro lugar de descanso

En 1943, un campamento en Maryland se compró como lugar de descanso para el presidente de Estados Unidos Franklin D. Roosevelt. Rústico, tranquilo y alejado, brindaba, según la Casa Blanca, «una oportunidad para estar a solas y tranquilo, como así también un lugar ideal para trabajar y hospedar a líderes extranjeros». Cuando Dwight Eisenhower se convirtió en presidente, lo llamó Camp David, en honor a su padre y su nieto; nombre que se conserva hasta hoy. Aparte de mejorar las medidas de seguridad, el lugar se ha modernizado muy poco. Sigue siendo el sitio perfecto para que el presidente y su familia descansen.

Perfectamente imperfecto en Cristo

El diseñador de interiores en el programa de mejoras del hogar elogió los cerámicos hechos a mano para la nueva ducha de la casa. A diferencia de los de fabricación comercial, que eran todos idénticos, estas artesanías eran «imperfectamente perfectas». Las imperfecciones le daban una belleza única, agregando encanto y estilo a un espacio de simple practicidad.

La cita

El 22 de noviembre de 1963, el presidente estadounidense John F. Kennedy, el filósofo y escritor Aldous Huxley y el apologista cristiano C. S. Lewis murieron. Tres hombres famosos con cosmovisiones radicalmente diferentes. Huxley, agnóstico, incursionaba en el misticismo oriental. Kennedy, aunque era católico romano, defendía una filosofía humanista. Y Lewis, exateo, como anglicano se volvió un declarado creyente en Jesús. La muerte no hace acepción de personas, y estos tres enfrentaron una cita con ella el mismo día.

Una respuesta semejante a la de Cristo

Jorge estaba trabajando en una construcción al rayo del sol de verano, cuando un vecino entró en el terreno donde trabajaba. Claramente enojado, comenzó a insultar y a criticar el proyecto y cómo lo estaban haciendo. Jorge recibió la catarata verbal sin responder, hasta que el airado vecino dejó de gritar. Luego, dijo amablemente: «Ha tenido un día realmente difícil, ¿no?». De repente, la expresión de la cara del hombre se suavizó, bajó la cabeza y respondió: «Lamento la manera en que le hablé». La amabilidad de Jorge había apaciguado la ira del vecino.

Edificados sobre Cristo

Hay toda clase de nombres para los grupos de animales. Habrás oído de un rebaño de ovejas, un hato de ganado o una bandada de gansos. Pero algunos nombres de uso común pueden sorprenderte. Un grupo de cuervos se llama a veces asesinato; a los cocodrilos, congregación; y a los murciélagos, caldera. ¿Has oído de un edificio de grajos (búhos eurásicos)?

Carrera espacial

El 29 de junio de 1955, Estados Unidos de América anunció que pondría satélites en el espacio. Poco después, la Unión Soviética declaró que planeaba hacer lo mismo. Así comenzó la carrera espacial. Los soviéticos lanzaron el primer satélite (Sputnik) y enviaron el primer hombre al espacio, Yuri Gagarin. La carrera continuó hasta el 20 de junio de 1969, cuando «el salto gigante para la humanidad» de Neil Armstrong sobre la luna puso fin extraoficialmente a la competición. Pronto asomó una temporada de cooperación que llevó a la creación de la Estación Espacial Internacional.

Instrumentos de bien

El delincuente fue arrestado, y el detective le preguntó por qué había atacado descaradamente a alguien frente a tantos testigos. La respuesta fue asombrosa: «Sabía que no iban a hacer nada; nunca lo hacen». Este comentario describe lo que se llama «conocimiento culpable»: decidir ignorar un delito aunque uno sepa que se está cometiendo.

Corazón servicial

Cuando mi «tío» Emory falleció, los reconocimientos fueron muchos y variados, pero todos conllevaban un tema: Emory mostraba su amor a Dios sirviendo a los demás. En ningún otro lado se evidenció más que en su servicio como médico militar durante la Segunda Guerra Mundial, donde fue a la batalla sin armas. Recibió honores por su valentía, pero más se lo recordó por su servicio compasivo, tanto durante como después de la guerra.

En casa con Jesús

«No hay nada como el hogar», dijo Dorothy, y golpeó los tacones de sus zapatos. En El mago de Oz, solo se necesitó eso para transportar mágicamente a Dorothy y Toto de regreso a su casa en Kansas.