Un espíritu receptivo
Justo antes de que empezara el culto en la iglesia, oí a un joven detrás de mí que hablaba con la madre. Estaban mirando un artículo del boletín que desafiaba a leer un capítulo de Proverbios por día durante los meses de julio y agosto. Él preguntó: «¿Qué vamos a hacer con el capítulo 31 en agosto? Ese mes tiene solo 30 días». Ella le contestó que le parecía que agosto tiene 31 días. Él contestó: «No, solo tiene 30».
Amigos en la noche
¿Tienes alguien a quien podrías llamar a mitad de la noche si necesitaras ayuda? El maestro bíblico Ray Pritchard llama a estas personas «amigos de las dos de la mañana». Si tienes alguna emergencia, esta clase de amigo te preguntaría dos cosas: «¿dónde estás?» y «¿qué necesitas?».
Hora de armarse
Descubrí rápidamente que un muchachito que citaba un versículo en una actividad infantil de la iglesia no sabía mucho de la Biblia. Estaba recitando Efesios 6:17 del estudio sobre la armadura espiritual: «Y tomad […] la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios».
Quédese cerca
Mi amiga y yo nos íbamos de viaje, y ella parecía estar un poco tensa. Cuando llegamos al aeropuerto, había olvidado tener a mano su identificación y tampoco encontraba el número de confirmación de la reserva. El empleado esperó pacientemente, sonrió y después la ayudó con la máquina para «autoservicio» de registro de equipaje. Después de recibir el comprobante, ella preguntó: «¿Adónde vamos ahora?». El empleado volvió a sonreír, me señaló a mí y le dijo: «Quédese cerca de su amiga».
Tocar una vida
A mi amigo Dan, que estaba a punto de graduarse de la escuela secundaria, le pidieron que diera el discurso de despedida. Tenía 15 minutos para compartir cómo había llegado hasta su último año de estudio y para agradecer a quienes lo habían ayudado en ese proceso.
Descansar en eso
La parte que más disfruto de mi clase de gimnasia son los últimos cinco minutos, cuando nos acostamos sobre las colchonetas, con las luces bien bajas, para relajarnos. Una vez, mientras lo hacíamos, nuestra instructora dijo suavemente: «Piensen en un lugar donde puedan descansar». Entonces, pensé en el mejor sitio para «descansar» que mencionan las palabras de un himno de Cleland B. McAfee:
Nuestra dependencia
Mientras disfrutaba de la llegada de una nueva sobrina nieta, recordé cuánto trabajo requiere cuidar a un bebé recién nacido. Son criaturas pequeñas y con necesidad de ser alimentadas, cambiadas, tenidas en brazos, alimentadas, cambiadas, tenidas en brazos, alimentadas, cambiadas, tenidas en brazos… Totalmente incapaces de cuidarse, dependen de las personas mayores y más sabias que tienen a su alrededor.
Beneficio de la duda
En 1860, Thomas Inman les recomendó a sus colegas médicos que no prescribieran un medicamento para curar si no estaban seguros de que serviría. Debían otorgarle al paciente «el beneficio de la duda». Esta frase es también un término legal que significa que si un jurado tiene pruebas conflictivas que lo hace dudar, el veredicto que debe dar es el de «inocente».
Un culto para siempre
Dos jóvenes hermanos se sentaban en la primera fila de la iglesia todos los domingos y observaban a su papá mientras dirigía el culto de adoración. Una noche, después de mandarlos a acostarse, el padre oyó que uno de ellos lloraba. Le preguntó qué le pasaba, pero el muchachito no se atrevía a contestarle. Finalmente, confesó: «Papá, la Biblia dice que vamos a adorar a Dios en el cielo para siempre. ¡Es una cantidad de tiempo impresionante!». Como imaginaba que el cielo sería un período largo de adoración, con su papá dirigiendo en el frente, ¡el lugar le sonaba bastante aburrido!
¡Gracias!
Cuando visité México, cuánto deseé haber sabido hablar español. Podía decir gracias, muy bien y hola, pero eso era todo. Me cansé de decir solamente gracias a todos los que me hablaban o hacían algo por mí.