La casa sobre la Roca
Después de vivir en su casa varios años, mis amigos se dieron cuenta de que la sala de estar se estaba hundiendo: aparecieron grietas en las paredes, y una ventana ya no cerraba. Se enteraron de que esa habitación se había agregado sin colocar cimientos. Llevaría meses poner cimientos nuevos para reconstruirla.
Quisiéramos ver a Jesús
Cuando miré sobre el púlpito desde donde oraba en un funeral, vi una plaqueta de bronce con palabras de Juan 12:21: «Señor, quisiéramos ver a Jesús». Pensé en cuán apropiado era considerar cómo veíamos a Jesús en la mujer que estábamos recordando con lágrimas y sonrisas. Aunque ella había enfrentado obstáculos y desengaños, nunca abandonó su fe en Cristo. Como el Espíritu de Dios vivía en ella, habíamos podido ver a Jesús.
Misterios complejos
Mientras caminábamos con mi amiga, hablamos sobre cuánto amamos la Biblia. Me sorprendió cuando ella dijo: «Sí, pero el Antiguo Testamento no me gusta mucho. ¡Dios mío! Tan lleno de historias fuertes y de venganzas».
Esperanza en la tristeza
Cuando yo tenía 19 años, una de mis mejores amigas murió en un accidente de autos. Durante las semanas y meses siguientes, cada día era para mí un túnel de tristeza. El dolor de haber perdido a alguien tan joven y maravillosa nublaba mi visión; y a veces, perdía incluso conciencia de lo que sucedía a mi alrededor. Estaba tan enceguecida por el dolor y la tristeza que, simplemente, no podía ver a Dios.
Desbloqueado
Un niño que había nacido con parálisis cerebral no podía hablar ni comunicarse, pero su madre nunca se dio por vencida. Cuando el niño tenía diez años, ella descubrió cómo comunicarse con él mediante sus ojos y un tablero de letras. Después, dijo: «Fue como si se hubiera desbloqueado, y podíamos preguntarle cualquier cosa». Ahora, Jonathan lee y escribe hasta poesía, al comunicarse con sus ojos. Cuando le preguntaron cómo es «hablar» con su familia y sus amigos, contestó: «Es maravilloso decirles que los amo».
Llamados por nombre
Los anunciantes han llegado a la conclusión de que la palabra que más reacción produce en el consumidor es su nombre. Por eso, un canal de televisión en el Reino Unido está usando anuncios personalizados en su servicio de transmisión en línea.
Dios en acción
«¿Cómo has visto a Dios en acción últimamente?», les pregunté a unos amigos. Uno contestó: «Lo veo obrar cuando leo las Escrituras todas las mañanas; lo veo obrar cuando me ayuda a enfrentar cada nuevo día; lo veo obrar cuando sé que ha estado a mi lado a cada paso del camino. Me doy cuenta de que me ha ayudado a enfrentar los desafíos y que, al mismo tiempo, me da gozo». Me encanta su respuesta porque refleja la forma en que, a través de la Palabra de Dios y la morada del Espíritu Santo, el Señor está cerca de aquellos que lo aman, y cómo obra a través de ellos.
Mantener cerca
La caminata de algo más de un kilómetro y medio que hago después de dejar a mi hija en la escuela y volver a casa me da la oportunidad de memorizar algunos versículos de la Biblia… si me propongo hacerlo. Cuando dedico esos momentos para centrar mi mente en la Palabra de Dios, suele ocurrir que me vuelven a la mente durante el día, dándome consuelo y sabiduría.
Romper las cadenas
Nos conmovió profundamente visitar Christ Church Cathedral, en Stone Town, Zanzibar, ya que allí se encontraba antiguamente el mayor mercado de esclavos de África Oriental. Los diseñadores del edificio quisieron mostrar con un símbolo palpable cómo el evangelio rompe las cadenas de la esclavitud. Ese lugar ya no sería un sitio de actos malvados y atrocidades horrendas, sino de la gracia manifestada de Dios.
No te apresures
«Ya mismo, elimina la prisa». Cuando dos amigas me repitieron ese dicho del sabio Dallas Willard, supe que debía pensarlo. ¿En qué estaba dando vueltas, malgastando el tiempo y las energías? Más importante aun, ¿en qué me estaba apresurando, sin pedirle a Dios su guía y ayuda? En las semanas y meses que siguieron, recordé esas palabras y me reorienté hacia el Señor y su sabiduría, recordándome confiar en Él y no depender de mí misma.