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Articles by alp

Nos necesitamos unos a otros

Mientras caminaba con mis hijos, descubrimos una planta liviana y elástica que crecía en manojos sobre el sendero. Según un cartel, se la llama comúnmente musgo de ciervo, pero no es un musgo, es un liquen: un hongo y un alga que crecen juntos en una relación mutua de la cual se benefician ambos organismos. Ni el hongo ni el alga puede sobrevivir por sí solos, pero juntos forman una planta resistente que puede vivir hasta 4.500 años en grandes cordilleras. Al poder soportar sequías y temperaturas bajas, es una de las únicas fuentes alimentarias para los renos durante los inviernos más intensos.

¡Cuidado!

Crecí en ciudades cálidas del sur de Estados Unidos, así que cuando me mudé al norte, me llevó un tiempo aprender a conducir de forma segura durante los largos meses de nieve. El primer invierno duro, ¡terminé patinando en el hielo tres veces! Pero después de varios años de práctica, empecé a sentirme cómoda conduciendo en condiciones invernales. En realidad, tomé demasiada confianza, ya que dejé de prestar atención. Fue entonces que golpeé una capa de hielo negro ¡y me deslicé hasta chocar contra un poste telefónico al costado del camino!

Buscar el tesoro

Un tesoro enterrado. Suena como algo tomado de un libro de cuentos para niños. Pero el excéntrico millonario Forrest Fenn afirma haber dejado un cofre con joyas y oro, por valor de 2.000.000 de dólares, en alguna parte de las Montañas Rocosas. Muchos han ido a buscarlo. Incluso, cuatro personas murieron tratando de encontrar esas riquezas escondidas.

Descubrir mi verdadero yo


¿Quién soy? Esta es la pregunta que se hace un descolorido animal de peluche en el libro para niños titulado Nothing [Nada], de Mick Inkpen. Abandonado en un rincón polvoriento de un ático, el animal oye que los transportistas de mudanzas lo llaman «nada», y él piensa que ese es su nombre: Nada.


Amor perdurable

«¡Te amo!», exclamó mi papá cuando cerré la puerta del auto y entré a la escuela. Estaba en sexto grado, y durante meses, casi la misma escena se había repetido todas las mañanas. Cuando llegábamos, Papá decía: «¡Que tengas un hermoso día! ¡Te amo!», y lo único que yo le contestaba era: «Adiós». No era por enojo ni desprecio; simplemente, estaba tan envuelta en mis cosas que no le prestaba atención. Sin embargo, su amor perduraba inalterable.

Un cimiento firme

El verano pasado, mi esposo y yo fuimos a visitar una casa en la zona rural de Pensilvania, diseñada por el arquitecto Frank Lloyd Wright en 1935. Nunca había visto nada igual. Wright quiso construir una casa que surgiera naturalmente del paisaje, como si hubiese crecido allí… y logró su objetivo. La construyó alrededor de una cascada, y su estilo imita las rocas que se asoman a los costados. Nuestra guía explicó que la clave de que la casa fuera segura estaba en que el eje del edificio descansaba sobre rocas.

Oveja tonta, pastor bueno

Mi amigo Chad pasó un año trabajando de pastor de ovejas en Wyoming. «Las ovejas son tan tontas que solo comen lo que tienen frente a ellas —me dijo —. Aunque se hayan comido toda la hierba que está adelante, no se dan vuelta para buscar una parte verde… ¡y empiezan a comer tierra!».

Canto frente a los ejecutores

Dos hombres condenados a muerte por tráfico de estupefacientes habían estado diez años en el corredor de la muerte. Allí conocieron el amor de Dios en Jesús, y sus vidas fueron transformadas. Cuando llegó el momento de morir, recitaron el Padrenuestro y cantaron Sublime gracia frente a sus ejecutores. Por su fe en Dios y el poder del Espíritu, pudieron enfrentar la muerte con una valentía increíble.

El olor de Cristo

Con calor y lleno de tierra, Bob bajó del autobús que lo había llevado a otra ciudad, lejos de su casa. Estaba cansado, pero también agradecido de que almorzaría con unos amigos de amigos suyos, que vivían allí. Estos lo recibieron con agrado, y, de inmediato, tuvo una sensación de paz. Se sentía como en casa, cómodo, seguro y apreciado.

Un lamento esperanzado

El Parque Nacional Clifton Heritage, en Nassau, Bahamas, rememora una era trágica de la historia. En el siglo xviii, se desembarcaba allí a los esclavos, quienes dejaban atrás a sus familias y entraban en una vida de maltratos inhumanos. En lo alto del parque, hay un monumento conmemorativo donde se observan esculturas de mujeres mirando al mar, talladas en cedros, con cicatrices de los azotes del capitán del barco.