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¿Te hace bien?

Como me gusta el chocolate amargo, una vez, googleé: «¿Hace bien el chocolate amargo?». Los resultados fueron variados; algunos malos y otros buenos. Se puede hacer lo mismo con casi todos los alimentos: ¿Hace bien la leche? ¿Hace bien el café? ¿Hace bien el arroz? Las respuestas pueden marearte, así que tienes que entender que la investigación en sí tal vez no te haga bien. ¡Podría darte dolor de cabeza!

La satisfacción suprema

Mientras distribuíamos el refrigerio en una actividad de la escuela bíblica, notamos que un niño devoraba su porción. Luego, se comió también lo que dejaron en la mesa los otros niños. Incluso, le di después una bolsa de palomitas de maíz, y seguía comiendo. Entonces, nos interesó saber por qué tenía tanta hambre.

¿Qué hay en un nombre?

«Gip» Hardin, un predicador metodista, en honor al famoso predicador John Wesley, le puso ese nombre a su hijo, reflejando así sus aspiraciones para él. Lamentablemente, John Wesley Hardin escogió un camino diferente. Jactándose de haber matado a 42 hombres, se convirtió en uno de los pistoleros y delincuentes más famosos del Oeste americano de finales del siglo xix.

¿Hay Wi-Fi?

Mientras me preparaba para un viaje misionero con unos jóvenes, la pregunta más frecuente era: «¿Hay Wi-Fi?». Y yo les aseguraba que sí. Así que, ¡imagínense las quejas y los lamentos cuando, una noche, se perdió la conexión!

Conoce mi nombre

Cuando fui a visitar el Monumento Nacional 11 de Septiembre, en la ciudad de Nueva York, fotografié de inmediato uno de los estanques reflectantes. Alrededor de estos dos estanques, los nombres de casi 3.000 personas que murieron en el ataque al World Trade Center están grabados en placas de bronce. Tiempo después, mientras miraba con más detalle la foto, mis ojos se detuvieron en la mano de una mujer apoyada sobre un nombre. Muchos van a ese lugar para tocar un nombre y recordar a alguien a quien amaban.

Cómo permanecer firmes

Era un día helado de invierno, y solo pensaba en pasar de mi auto calefaccionado a un edificio cálido. Lo siguiente que recuerdo es que estaba en el suelo, con las rodillas hacia adentro y los pies para afuera. No me rompí nada, pero me dolía todo. El dolor fue aumentando, y pasaron semanas antes de que volviera a sentirme bien.

El olor de Cristo

Con calor y lleno de tierra, Bob bajó del autobús que lo había llevado a otra ciudad, lejos de su casa. Estaba cansado, pero también agradecido de que almorzaría con unos amigos de amigos suyos, que vivían allí. Estos lo recibieron con agrado, y, de inmediato, tuvo una sensación de paz. Se sentía como en casa, cómodo, seguro y apreciado.

Ser sinceros con Dios

Inclino la cabeza, cierro los ojos y empiezo a orar: Querido Señor, vengo a ti como tu hija. Reconozco tu poder y bondad… De repente, abro los ojos, recordando que mi hijo no terminó la tarea de historia que debe entregar mañana. Como a la tarde tiene un partido de básquet, lo imagino despierto hasta medianoche para completar el proyecto. Entonces, ¡me preocupo porque la fatiga puede ponerlo en riesgo de contraer una gripe!

Amor inalterable

Cuando iba a la escuela secundaria, jugaba en el equipo intercolegial de tenis. Pasé muchas horas de mi adolescencia tratando de mejorar mi juego en cuatro canchas de cemento ubicadas a dos cuadras de mi casa.

El resultado deseado

Los fisicoculturistas de competición se someten a ciclos de entrenamiento rigurosos. Los primeros meses, se esfuerzan por ganar tamaño y fuerza muscular. Cuando se acerca la competencia, el foco se centra en perder todo tipo de grasa que impida ver el músculo. Por último, consumen menos agua de lo normal, para que el tejido muscular se vea fácilmente. Por la falta de nutrición, el día del torneo se encuentran en su condición más débil, a pesar de parecer fuertes.