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Esperanza en Dios

En la historieta Snoopy, el personaje de la muy emprendedora Lucy publicitaba «ayuda psiquiátrica» por cinco centavos. Linus se dirigió a su consultorio y admitió tener «profundos sentimientos de depresión». Cuando le preguntó que podía hacer, Lucy respondió de inmediato: «¡Anímate! Cinco centavos, por favor».

Lo importante es a quién conoces

A principios de 2019, Charlie VandeMeer murió a los 84 años de edad. Durante décadas, miles de personas lo conocieron como Tío Charlie, el conductor nacional del programa de radio Children Bible Hour [Hora bíblica para niños]. El día antes de pasar a la eternidad, le dijo a un buen amigo: «Lo importante no es qué conozco, sino a quién conozco».

Avivado por el fuego

Cuando dos bomberos cansados y llenos de hollín se detuvieron en un restaurante a desayunar, la camarera los reconoció por las noticias y se dio cuenta de que habían pasado la noche luchando contra un incendio en un depósito. Para mostrar su aprecio, escribió una nota en la factura: «Yo invito con el desayuno. Gracias […] por servir a otros y por correr hacia lugares de donde todos los demás escaparían […]. Avivados por el fuego e impulsados por la valentía, ¡son un gran ejemplo!».

Ideas impopulares de Jesús

Durante 15 años, Mike Burden realizaba reuniones llenas de odio en la tienda de recuerdos que tenía en su pequeño pueblo. Pero en 2012, cuando su esposa comenzó a cuestionar lo que él hacía, su corazón se ablandó. Se dio cuenta de cuán equivocadas eran sus opiniones racistas y ya no quiso seguir siendo como era. El grupo militante se vengó desalojando violentamente a su familia de un apartamento que alquilaban a uno de sus miembros.

Lo que no se puede ver

Los historiadores dicen que la era atómica comenzó el 16 de julio de 1945, cuando la primera arma nuclear se detonó en un desierto remoto de Nueva México, pero el filósofo griego Demócrito (aprox. 460-370 a.C.) ya estaba explorando la existencia y el poder del átomo mucho antes de la invención de alguna cosa que pudiera siquiera ver esas pequeñas partículas del universo. Demócrito captaba más de lo que podía ver, y el resultado fue la teoría atómica.

Habita en nuestro corazón

A veces, las palabras de los niños pueden sorpresivamente llevarnos a entender mejor la verdad de Dios. Una noche, cuando mi hija era pequeña, le conté sobre uno de los grandes misterios de la fe cristiana: que Dios, por medio de su Hijo y del Espíritu Santo, habita en sus hijos. Mientras la acostaba, le dije que Jesús estaba con ella y en ella. «¿Está en mi panza?», preguntó. «Bueno, no te lo tragaste —respondí—, pero Él está justo contigo».

Primero la leche

Cuando el rey Osvaldo de Northumbria creyó en Jesús, llamó a un misionero para que llevara el evangelio a la región. Enviaron a un hombre llamado Corman, pero como los ingleses le parecieron «tercos», «bárbaros» y sin interés en su predicación, el misionero volvió a casa frustrado.

Trabajar juntos

José trabajaba más de doce horas al día. Comenzar una organización benéfica exigía tanto tiempo y energía que le quedaba poco para dedicar a su esposa y sus hijos cuando llegaba a su casa. Cuando el estrés crónico terminó enviándolo al hospital, un amigo se ofreció a organizar un equipo para ayudarlo. José accedió a confiar en su amigo —y en Dios— y delegó responsabilidades al grupo de personas que escogieron juntos. Un año más tarde, admitió que la organización y su familia jamás habrían podido prosperar si él hubiera rechazado la ayuda que Dios le había enviado.

Acurrucarse

«Papi, ¿me leerías algo?», me preguntó mi hija. No es inusual que un hijo le pida eso a un padre. Pero mi hija ya tiene once años. Ya no me pide que le lea como cuando era más pequeña. «Claro que sí», contesté feliz, y ella se acurrucó junto a mí en el sofá.

Aprender de la necedad

Un hombre entró en una tienda, puso un billete de 20 dólares en el mostrador y pidió cambio. Cuando el empleado abrió la caja registradora, el hombre sacó una pistola y pidió todo el dinero que había en la caja. Se llevó el efectivo y salió corriendo, dejando atrás el billete de 20 dólares sobre el mostrador. ¿Cuánto dinero se llevó de la caja? Quince dólares.