De edad en edad
Hace poco, dos abuelas de Texas se volvieron famosas en las redes por completar un viaje alrededor del mundo en 80 días a los 81 años de edad. Estas grandes amigas trotamundos viajaron a los siete continentes. Comenzaron en la Antártida, bailaron tango en Buenos Aires, montaron camellos en Egipto y anduvieron en trineo en el Polo Norte. Visitaron 18 países. El dúo dijo que esperaba haber inspirado a las futuras generaciones a disfrutar de viajar por el mundo, sin importar la edad.
Limpiados por Cristo
Mi primer viaje misionero fue a la selva amazónica en Brasil para ayudar a construir una iglesia junto al río. Una tarde, visitamos una de las pocas casas de la zona que tenía filtro de agua. Cuando nuestro anfitrión vertió agua de pozo turbia en el aparato, a los pocos minutos se quitaron todas las impurezas y apareció el agua limpia y transparente. Allí, en la sala de aquel hombre, vi un reflejo de lo que significa ser limpiado por Cristo.
Alabanza espontánea
Durante un viaje misionero a Etiopía, nuestro equipo acompañó a otro de un ministerio local para alcanzar a un grupo de jóvenes que enfrentaron tiempos difíciles y vivían en casuchas en un basural. ¡Fue un placer conocerlos! Compartimos testimonios, palabras de aliento y oraciones. Uno de los momentos que más me gustó fue cuando un miembro del equipo local tocó la guitarra y cantamos todos juntos bajo una luna radiante. ¡Qué momento sagrado! A pesar de su situación desesperante, tenían la esperanza y el gozo que solo pueden encontrarse en Jesús.
Dejar un legado espiritual
De adolescentes, mi hermana y yo no entendíamos la decisión de mamá de recibir a Jesús como su Salvador, pero no podíamos negar los cambios que vimos en ella. Tenía más paz y alegría, y empezó a servir fielmente en la iglesia. Su deseo de estudiar la Biblia la llevó a asistir a un seminario y graduarse. Años después, mi hermana aceptó a Cristo y empezó a servirlo. Y a los pocos años, yo hice lo mismo. Mucho después, mi padre se unió a nosotros en nuestra fe. La decisión de mi mamá por Cristo generó un efecto dominó en nuestro núcleo familiar y otros parientes.