Trabajar juntos para Jesús
Durante un viaje misionero de corto plazo a Brasil, ayudamos a construir una iglesia en la selva amazónica. Sobre el cimiento, ya colocado, armamos las partes del edificio, como un juego LEGO gigante: columnas, paredes de concreto, ventanas, vigas de acero para el techo, con tejas encima. Después pintamos las paredes.
Volver a levantarse
De joven, me fascinaba el patinaje artístico sobre hielo, con sus giros, saltos y poses perfectas. Después de ver patinar a muchos profesionales, por fin tuve la oportunidad de tomar una lección grupal de patinaje. Además de aprender a deslizarme y detenerme, lo más importante que enseñaron fue cómo caer y volver a levantarse enseguida. Luego aprendí más en clases privadas, pero siempre tuve que aferrarme al principio básico de cómo levantarse después de una caída.
Bendecido de ser una bendición
Cuando era periodista, me encantaba contar historias de otras personas, pero me entrenaron para no dar mis opiniones. Por eso, años después de que Dios me llamara a dejar esa profesión y me guiaba a escribir un blog y hablar de Él, me ponía un poco nerviosa compartir mis sentimientos; en especial, sobre mi fe. Pero, semana tras semana, descubrí palabras y pensamientos alentadores para transmitir. Cuanto más escribía, más ideas fluían. Y lo mismo sucede hasta ahora.
El regalo perfecto
Mientras estaba en un viaje misionero para evangelizar en Perú, un joven me pidió dinero. Por razones de seguridad, habían instruido a mi equipo a no dar dinero, así que, ¿cómo podía ayudarlo? Entonces, recordé la respuesta de los apóstoles Pedro y Juan al paralítico en Hechos 3. Le expliqué que no podía darle dinero, pero que sí podía compartirle la buena noticia del amor de Dios. Cuando dijo que era huérfano, le dije que Dios quería ser su Padre. Eso lo hizo llorar. Lo puse en contacto con un miembro de nuestra iglesia para ver cómo ayudarlo.
Gratitud a pesar de las pruebas
Sigo en línea a una colega escritora que escribe sobre su travesía con el cáncer, y oro por ella. Sus publicaciones alternan entre actualizaciones sobre sus desafíos físicos y pedidos de oración y pasajes de la Biblia y alabanzas a Dios. Es hermoso ver su sonrisa valiente, ya sea esperando los tratamientos en el hospital o en su casa, con un pañuelo en la cabeza porque se le cae el cabello. Ante cada desafío, nunca deja de instar a otros a confiar en Dios durante las pruebas.
Amar a las naciones
Como hija de dos padres amorosos y muy trabajadores de Sur y Centroamérica, doy gracias de que tuvieron el coraje de mudarse a Estados Unidos para tener mejores oportunidades. Ya siendo adultos jóvenes, se conocieron en Nueva York, se casaron, nos tuvieron a mi hermana y a mí, y continuaron con sus respectivos negocios.
Pausa para orar
Un meteorólogo se hizo viral por expresar seis palabras sencillas, aunque profundas, durante su pronóstico del 24 de marzo de 2023. Matt Laubhan cubría una tormenta severa, cuando se dio cuenta de que un tornado catastrófico estaba por llegar a Amory, Mississippi. Entonces, hizo una pausa en vivo y una oración que se oyó en todo el mundo: «Querido Jesús, por favor, ayúdalos. Amén». Su oración espontánea y de corazón impulsó a algunos espectadores a actuar, y probablemente salvó muchas vidas.
La provisión de Dios
El mundo se asombró cuando cuatro hermanos, de uno a trece años de edad, fueron encontrados vivos en la selva del Amazonas en junio de 2023. Habían sobrevivido después de un accidente de avión, donde murió su madre. Los niños, familiarizados con el entorno selvático, se escondieron de los animales en troncos de árboles, juntaron agua de arroyos y de lluvia en botellas, y comieron restos de alimentos del accidente.
Injertado en la familia de Dios
Hace unos años, cuando fui a visitar con mi padre su amado Ecuador, fuimos a la granja donde se crio. Noté un grupo de árboles extraños. Mi papá contó que, cuando era chico y travieso, tomaba una rama desechada de un árbol frutal, hacía hendiduras en otro tipo de árbol y ataba la rama al tronco, como hacían los grandes. Sus travesuras pasaron inadvertidas hasta que esos árboles comenzaron a dar un fruto diferente al esperado.
¿Qué tienes en la mano?
Tiempo después de recibir a Cristo como Salvador y dedicar mi vida a Él, sentí que me guiaba a dejar mi carrera de periodista. Al dejar mi pluma y mis escritos, no pude evitar sentir que, un día, Dios me llamaría a escribir para su gloria. Durante los años de peregrinación en mi desierto personal, me alentó la historia de Éxodo 4 sobre Moisés y su vara.