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Articles by Kevin Williams

La cura para la ansiedad

Estábamos entusiasmados porque, por el trabajo de mi esposo, íbamos a mudarnos, pero me sentía ansiosa ante los desafíos y lo desconocido, la idea de descartar cosas y empacar, encontrar un lugar para vivir, buscar un trabajo para mí, conocer una ciudad nueva y establecerme. Todo era… inquietante. Mientras pensaba en lo que tenía que hacer, las palabras de Pablo resonaban en mi mente: No te preocupes, solo ora (Filipenses 4:6-7).

¿Hasta cuándo?

Cuando me casé, pensé que tendría hijos enseguida. Pero no fue así, y la angustia de la esterilidad me puso de rodillas. Solía clamar a Dios: «¿Hasta cuándo?». Sabía que Él podía modificar mi situación, pero ¿por qué no lo hacía?

Quitar las barreras

Veía a Maria todos los martes cuando visitaba «la Casa», un hogar que ayuda a exprisioneras a reintegrarse en la sociedad. Mi vida parecía diferente a la de ella: recién salida de la cárcel, luchando contra las adicciones, separada de su hijo. Se podría decir que vivía al margen de la sociedad.

Del temor a la fe

Las palabras del doctor le golpearon el corazón. Era cáncer. Su mundo se detuvo mientras pensaba en su esposo y sus hijos. Habían orado con diligencia, a la espera de otro resultado. ¿Qué harían? Mientras las lágrimas le caían por el rostro, susurró: «Señor, esto está fuera de nuestro control. Por favor, sé nuestra fortaleza».