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Articles by James Banks

Cuando despunta la paz

Una fría Noche Buena en Bélgica, en 1914, durante la Primera Guerra Mundial, el sonido del canto brotó de las trincheras donde estaban escondidos los soldados. Compases del villancico Noche de Paz resonaron en alemán, y luego en inglés. Los que antes habían estado disparándose unos a otros, dejaron sus armas y salieron para saludarse en la «tierra de nadie» que los separaba, intercambiando saludos de Navidad y regalos espontáneos de sus raciones. El cese del fuego continuó hasta el día siguiente, mientras los soldados charlaron, rieron e incluso organizaron partidos de fútbol.

Dejar un poco

Monedas… eso es lo que encontrarías en la mesa de luz junto a su cama. Vaciaba sus bolsillos todas las noches y dejaba el contenido allí, porque sabía que en algún momento ellos irían a visitarlo; ellos, sus nietos. Con los años, los niños supieron que debían ir a su mesa de luz en cuanto llegaran. Él podría haber puesto todo ese resto de cambio en una alcancía o guardarlo en una cuenta de ahorro. Pero no lo hizo. Le encantaba dejarlo allí para los pequeños, las preciosas visitas a su casa.

Oración del abatido

Querido Padre celestial, no soy un hombre de oración, pero si estás allí arriba y puedes oírme, muéstrame el camino. No puedo más». Esta es la oración que susurra el quebrantado George Bailey, el personaje representado por Jimmy Stewart en el clásico filme Qué bello es vivir. En la ahora icónica escena, los ojos de Bailey se llenan de lágrimas, aunque estas no eran parte del guion. Más tarde, dijo que al expresar esa oración, «sintió la soledad y la desesperanza de aquellos que no tienen dónde recurrir». Eso lo conmovió.

Presencia navideña

«Ningún oído acaso perciba su venir, mas el de humilde corazón le habrá de recibir». Estas palabras del muy amado himno de Phillips Brooks, Oh, aldehuela de Belén, apuntan a la esencia misma de la Navidad. Jesús vino a nuestro mundo quebrantado para rescatarnos de nuestro pecado y darles a todos los que ponen su fe en Él una relación nueva y vital con Dios.

Dios oye todo

Una de las demoras postales más largas de la historia duró 89 años. En 2008, la dueña de una casa en Reino Unido recibió una invitación a una fiesta, originalmente enviada en 1919 a alguien que había vivido allí antes.

Aunque sea un taco

Ashton y Austin Samuelson se graduaron de una universidad cristiana con un intenso deseo de servir a Jesús. Pero como no se sentían llamados a un ministerio tradicional en la iglesia, combinaron su carga por terminar con el hambre entre los niños con las habilidades empresariales que Dios les había dado, y abrieron un restaurante de tacos. Pero no es cualquier restaurante. Por cada comida que alguien compra, ellos donan dinero para proveer un alimento especialmente diseñado para suplir las necesidades nutricionales de niños desnutridos. Su objetivo es ir terminando con el hambre infantil, de a un taco a la vez.

¿Qué problema tiene el mundo?

Suele decirse que el periódico The Times, de Londres, preguntó a los lectores al comienzo del siglo xx: ¿Qué problema tiene el mundo?

Escuchar más allá de las estrellas

Imagina la vida sin teléfonos celulares, wifi, GPS, Bluetooth u hornos microondas. Así es en Green Bank, un pequeño pueblo de West Virginia, conocido como «el pueblo más silencioso de Estados Unidos». Allí también se encuentra un observatorio con el radiotelescopio dirigible más grande del mundo. Este extremadamente sensible telescopio necesita «silencio» para «escuchar» las ondas radiales que emiten naturalmente el movimiento de púlsares y galaxias en el espacio profundo.

Da todo lo que tienes

Gradación. Este término, usado en la esfera del acondicionamiento físico, permite que todos participen. Por ejemplo, si el ejercicio específico son flexiones, tal vez tú hagas diez seguidas, pero yo puedo hacer solo cuatro. El estímulo de la instructora sería que gradúe las flexiones según mi condición física en ese momento. No todos tenemos el mismo nivel, pero nos movemos en la misma dirección. En otras palabras, ella diría: «Haz cuatro flexiones con toda tu fuerza. No te compares con los demás. Gradúa el movimiento por ahora, sigue haciendo lo que puedes, y te asombrarás cuando hagas siete; e incluso un día, diez».

Amar orando

«¿La gente sigue orando por mí?».