Primero en la lista
La mañana comenzó como una competición de atletismo. Prácticamente salté de la cama, lanzándome de lleno a las obligaciones del día. Llevar a los chicos a la escuela. Listo. Ir al trabajo. Listo. Escribí a toda velocidad mi lista de «tareas por cumplir», donde las obligaciones personales y profesionales se juntaban como en una avalancha.