Archivos: Julio 2016

El precio de entrada

Todos los años, unos dos millones de personas de todo el mundo visitan la Catedral de San Pablo en Londres. Vale la pena pagar la entrada para apreciar la magnífica estructura diseñada y construida por Sir Christopher Wren a finales del siglo xvii. Sin embargo, el turismo ocupa un lugar secundario en este sitio de adoración cristiana. Una de las misiones principales de la catedral es «permitir que toda diversidad de personas se encuentre con la presencia transformadora de Dios en Jesucristo». Si quieres recorrer el edificio y admirar su arquitectura, debes pagar una entrada, pero no se cobra nada para entrar y asistir a las reuniones de adoración que se realizan diariamente.

Mantener la fe

Es tentador pensar en la fe como una especie de fórmula mágica. Si reúnes bastante, tendrás riquezas y salud, vivirás satisfecho y recibirás automáticamente respuestas a todas tus oraciones. Pero la vida no funciona así. Para probarlo, el autor de Hebreos repasa la vida de algunos gigantes de la fe del Antiguo Testamento, para brindar un conmovedor recordatorio de qué es la fe verdadera (Hebreos 11).

Ama a tu prójimo

Se cuenta que un antropólogo estaba terminando varios meses de investigación en una pequeña aldea. Mientras esperaba un transporte hacia el aeropuerto para volver a su casa, decidió organizar un juego para unos niños: tenían que correr hasta una cesta con frutas y dulces que estaba cerca de un árbol. Pero, cuando dio la orden de empezar a correr, todos se quedaron parados. Luego, se tomaron de las manos y corrieron todos juntos hacia aquel árbol.

El mejor amigo… siempre

Una de las frases más sabias que he llegado a apreciar es lo que solía decir mi padre: «Hijo, los buenos amigos son uno de los tesoros más preciosos de la vida». ¡Qué gran verdad! Con buenos amigos, nunca estás solo. Están atentos a tus necesidades y comparten alegremente los goces y las cargas de la vida.

Vulnerabilidad manifiesta

Cuando me animé a salir varias semanas después de una cirugía de hombro, tenía miedo. Me sentía cómoda con el cabestrillo, pero el cirujano y el fisioterapeuta me habían dicho que dejara de usarlo. Entonces, vi esta frase: «A partir de aquí, solo se usarán cabestrillos como una señal visible de vulnerabilidad en un entorno incontrolable».

La lima de Dios

L as palabras de mi amiga fueron duras. Mientras trataba de dormir, intentaba dejar de pensar en sus comentarios sobre mis opiniones intolerantes. Acostada, le pedí a Dios sabiduría y paz. Semanas después, aún preocupada por aquel asunto, oré: «Señor, estoy dolida, pero muéstrame en qué tiene razón y qué debo cambiar».

Juego de las estrellas

Un juego de las estrellas en el cricket puede ser extenuante. Los competidores juegan desde las once de la mañana hasta las seis de la tarde, con dos intervalos para almorzar y tomar el té; pero los partidos pueden durar hasta cinco días. Es una prueba tanto de talento como de resistencia.

La herradura equivocada

L a derrota de Napoleón hace 200 años se le atribuye al feroz invierno ruso. Un problema en particular fue que sus caballos llevaban herraduras de verano. Cuando llegó el invierno, los caballos morían porque patinaban en los caminos congelados mientras tiraban de los carros con provisiones. La ruptura en la cadena de provisiones de Napoleón redujo su poderoso ejército de 400.000 hombres a tan solo 10.000. ¡Un pequeño resbalón; un resultado desastroso!

Libre de temor

El miedo me invade sin pedirme permiso. Crea una imagen de impotencia y desesperanza, y me roba la paz y la concentración. ¿A qué le temo? Me preocupa la seguridad y la salud de mi familia y seres queridos. Me aterra la pérdida del trabajo o las relaciones rotas. El miedo me lleva a mirarme a mí misma y revela un corazón al que, a veces, le cuesta confiar.

La carrera de la vida

Suena el reloj despertador. Parece demasiado temprano. Sin embargo, tienes un día largo por delante: trabajo que hacer, citas que cumplir, personas a quienes atender, o todo esto y más. Bueno, no eres el único. Todos los días, muchos corremos de una actividad a otra. Bien podría decirse que «todo ser humano se ha graduado en la carrera de la vida».