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Una cálida bienvenida

«¿Quién abrazará a todos?».

El Padre perfecto

Parada en un abarrotado pasillo de una tienda, buscaba la tarjeta perfecta del Día del Padre. Aunque nos habíamos reconciliado después de años de distancia, nunca me había sentido cerca de mi papá.

Rostros

Cuando nuestra nieta Sarah era pequeña, me explicó lo que sucede cuando morimos: «Solo tu rostro se va al cielo, no tu cuerpo. Te dan un cuerpo nuevo, pero conservas la misma cara».

Y en verdad

Hace años, asistí a la boda de dos personas de distintos países. Una fusión de culturas puede ser hermosa, pero esta ceremonia incluía tradiciones cristianas mezcladas con rituales politeístas.

Hombro a hombro

En la antigüedad, una ciudad con muros rotos revelaba un pueblo derrotado y en peligro. Por eso, los judíos reconstruyeron los muros de Jerusalén, trabajando hombro a hombro.

El ruego de un ciego

Hace unos años, un compañero de viaje observó que me costaba ver objetos a la distancia. Lo que hizo fue sencillo pero revelador. Se sacó los anteojos y me dijo: «Prueba con esto». Cuando me los puse, me sorprendió que se me aclarara la visión. Al tiempo, fui a un oculista que me recetó anteojos.

Abre mis ojos

La primera vez que fui a la hermosa Iglesia de Cora, en Estambul, pude entender algunas historias bíblicas por los frescos y mosaicos bizantinos del cielorraso. Sin embargo, se me escaparon muchos detalles. La segunda vez, tuve un guía. Él señaló lo que yo había pasado por alto, y, de repente, ¡todo cobró perfecto sentido! Por ejemplo, un pasillo representaba la vida de Jesús, según el Evangelio de Lucas.

Relojes y calendarios

Mi padre murió a los 58 años de edad. Desde entonces, hago una pausa el día en que falleció para recordar a Papá y reflexionar sobre su influencia en mi vida. Cuando me di cuenta de que había vivido más años sin mi papá que con él, empecé a meditar en la brevedad de mi propia vida.

Los años de masticar

Hace poco, mi esposa me regaló un cachorro de labrador, al que llamamos Max. Un día, cuando Max estaba conmigo en mi estudio, escuché el sonido de papeles que se rasgaban. Cuando me di vuelta, encontré a un perrito con expresión culpable, que tenía un libro abierto y una página que le colgaba de la boca.

Detenerse

Mi amiga y yo estábamos sentadas en la arena, cerca del ondulante océano. Ola tras ola se encrespaba, hacía una pausa y luego se extendía hacia nuestros pies, deteniéndose casi a punto de tocarnos. «Me encanta el océano —dijo ella sonriendo—. Se mueve para que yo no tenga que hacerlo».

Comunión interrumpida

El grito fuerte y doloroso atravesó el aire de la tarde oscura. Me imagino que ahogó el sonido del lamento de aquellos amigos y seres amados reunidos al pie de la cruz. Es probable que haya silenciado los lamentos de los criminales que morían a ambos lados de Jesús. Y, sin duda, sorprendió a todos los que lo oyeron.

Cuando faltan las palabras

Hace poco, le envié un mensaje a mi esposa Cari, pero mediante una grabación de voz. Estaba por salir para ir a buscarla al trabajo y llevarla a casa, y mi intención fue decirle: «¿Dónde quieres que te encuentre, viejita?».

Mirar el horizonte

No bien el barco empezó a moverse, mi hijita dijo que se sentía mal. Los mareos habían empezado a afectarla. Poco después, yo también me sentía mareada. Solo mira el horizonte, me dije. Los marineros dicen que eso ayuda a recuperar la sensación de perspectiva.

El último llamado

Después de servir a su país durante décadas como piloto de helicópteros, Santiago volvió a su comunidad para trabajar como maestro. Pero como extrañaba volar, trabajó en un hospital en evacuaciones médicas.

Dios con piel

Mi esposo se fue de viaje durante un mes, y, casi de inmediato, quedé abrumada por las obligaciones de mi trabajo, nuestra casa y nuestros hijos. Se acercaba la fecha de entrega de un escrito. La cortadora de césped se rompió. Mis hijos estaban de vacaciones escolares y aburridos. ¿Cómo me encargaría de todo eso sola?