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El momento de irse

Cuando mi padre se convirtió al cristianismo, siendo ya anciano, me fascinó su plan para vencer la tentación. A veces, simplemente, ¡se marchaba! Por ejemplo, cuando un desacuerdo entre él y un vecino empezaba a convertirse en una pelea, se alejaba para no ser tentado a seguir peleando.

Repetición positiva

Un periodista tenía la peculiar costumbre de no usar bolígrafos de tinta azul. Por eso, cuando un colega le preguntó si necesitaba algo de la tienda, le pidió que le compara algunos bolígrafos, y agregó: «Pero no azules. No quiero bolígrafos azules. No me gusta el azul. El azul es demasiado deprimente. Así que, por favor, cómprame doce… ¡pero que no sean azules!». Al día siguiente, su colega le llevó los bolígrafos… y eran todos azules. Cuando le pidió explicaciones, este respondió: «No dejabas de decir “azul, azul”. ¡Esa fue la palabra que me quedó más grabada!». Tantas repeticiones tuvieron un efecto, pero no el esperado.

En alta estima

Hace años, tenía una oficina en Boston, desde donde se veía el Cementerio de Granary, donde están sepultados varios héroes norteamericanos. Aunque las lápidas mencionan sus nombres, nadie sabe realmente dónde está el cuerpo de cada uno de ellos, ya que esas piedras se han movido muchas veces, tanto para hacer que el lugar fuera más pintoresco como para que quienes cortaban el césped tuvieran más espacio para trabajar. Aunque en el cementerio hay unos 2.300 epitafios, ¡casi 5.000 personas están sepultadas! Pareciera que, aun muertas, no se sabe bien quiénes son algunas personas.

Mirar hacia arriba

Un artículo de una revista de tecnología quirúrgica afirma que inclinar la cabeza para mirar un teléfono celular equivale a colocar unos 27 kilogramos de peso en el cuello. Al considerar que millones de personas en todo el mundo pasan un promedio de dos a cuatro horas diarias leyendo y enviando mensajes de texto, el daño en el cuello y la columna vertebral se convierte en un problema de salud creciente.

Mi espacio personal

Una diseñadora industrial, graduada de una universidad de Singapur, fue desafiada a encontrar la solución a un problema habitual utilizando solamente objetos comunes y corrientes. Entonces, creó un chaleco para impedir que las multitudes invadan el espacio personal al viajar en trenes y autobuses públicos. El chaleco estaba cubierto de pinchos de plástico, largos y flexibles, que suelen usarse para evitar que aves y gatos ataquen las plantas.

Cuidado personal

Después de que operaran a mi esposo del corazón, pasé una noche difícil junto a su cama en el hospital. A media mañana, recordé que tenía turno en la peluquería, y dije: «Tengo que cancelarlo», pasando los dedos por mi cabello despeinado.

El recordatorio de Abigail

David y sus 400 guerreros buscaban furiosos a Nabal, un hombre rudo y acaudalado que había rehusado ayudarlos. Si no hubiese sido que David se encontró con Abigail, la esposa de Nabal, lo habría matado. Ella había reunido suficiente comida para alimentar a las tropas y fue a encontrarse con ellos, con la esperanza de evitar un desastre. Respetuosamente, le recordó a David que el sentimiento de culpa lo perseguiría si no renunciaba a su vengativo plan (1 Samuel 25:31). Él admitió que la mujer tenía razón y la bendijo por su buen juicio.

¡No te rindas!

En 1952, Florence Chadwick intentó nadar unos 42 kilómetros desde la costa de California hasta la isla Santa Catalina. Después de 15 horas, una niebla espesa comenzó a reducirle la visión, tras lo cual se desorientó y abandonó. Su desilusión fue grande cuando se enteró de que su destino estaba apenas a un kilómetro y medio.

Extranjeros

Para estar segura, señalé en mi mapa dónde había estacionado la bicicleta. Como la orientación no es mi fuerte, sabía que podía perderme fácilmente en este laberinto de caminos con edificios históricos.

Por favor, entra

La casa de una amiga está ubicada junto a una pequeña calle rural que los conductores usan durante las horas de mayor tránsito, para evitar la ruta principal y los semáforos. Hace unas semanas, llegaron unos obreros para reparar el pavimento y colocaron unas barreras con carteles que decían: «Prohibido pasar». Mi amiga contó: «Al principio, me preocupé porque pensé que no podría entrar con mi automóvil. Pero, después, seguí leyendo: “Acceso permitido solo para residentes”. No había desvíos ni barreras para mí. Tenía derecho a entrar y salir cuando quisiera porque vivía allí. ¡Me sentí especial!».

Provisión abundante

En nuestro jardín, tenemos un comedero para aves, y nos encanta ver cuando los pajarillos se acercan y beben del agua dulce. Sin embargo, hace poco, hicimos un viaje breve y olvidamos reponer el alimento y el agua. Cuando volvimos, estaba totalmente seco. ¡Pobres aves! —pensé—. Por mi mala memoria, se quedaron sin comida. Pero luego, recordé que no soy yo quien las alimenta: es Dios.

Con respeto

Los ciudadanos de Israel tenían problemas con el gobierno. El siglo vi a.C. iba a terminar, y los judíos ansiaban terminar el templo que Babilonia había destruido años antes. Sin embargo, el gobernador de la región no estaba seguro de que debieran hacerlo; entonces, le envió una nota al rey Darío (Esdras 5:6-17).

El poder de la música de Dios

La novicia rebelde, o Sonrisas y lágrimas, una de las películas musicales más exitosas, se estrenó en 1965. Ganó muchos premios, incluidos cinco premios Óscar, porque captaba el corazón y las voces de personas en todo el mundo. Más de medio siglo después, siguen haciéndose presentaciones del filme donde la gente asiste vestida como su personaje favorito y acompaña con el canto.

Reenviar a Dios

Cuando no existían los teléfonos, los emails ni los celulares, el telegrama era el medio de comunicación más veloz. Aun así, solo las noticias importantes se enviaban de ese modo, y, por lo general, eran malas.

Para su tiempo

Cuando el pastor sudafricano Andrew Murray visitaba Inglaterra en 1895, empezó a sentir dolores de una antigua lesión en la espalda. Mientras se recuperaba, su anfitriona le comentó sobre una mujer que estaba atravesando un gran problema, y quería saber si él podía aconsejarla. Murray respondió: «Entréguele este papel que he estado escribiendo para [alentarme a] mí mismo. Quizá le resulte útil». Esto es lo que escribió: