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Contra las distracciones

Todos los días, recorro el mismo camino para ir a trabajar y volver a casa, y siempre veo una cantidad alarmante de conductores distraídos. Por lo general, están hablando por teléfono o enviando mensajes, pero ¡también he visto algunos que leen el periódico, se maquillan o comen cereales mientras tratan de maniobrar un auto a más de 120 kilómetros por hora! A veces, las distracciones son breves e inofensivas, pero, en un vehículo en movimiento, pueden matar.

La mano de Dios

Cuando la NASA empezó a usar una nueva clase de telescopio espacial para fotografiar diferentes espectros de luz, los investigadores quedaron sorprendidos ante una de las tomas, la cual muestra lo que parecen ser dedos, un pulgar y la palma de una mano abierta con matices espectaculares de azul, púrpura, verde y dorado. Algunos la han llamado «La mano de Dios».

Fortalece mis manos

A Lee Kuan Yew, el primer Primer Ministro de Singapur, se le atribuye la situación actual de ese país. Durante su liderazgo, la nación se enriqueció y prosperó, y se convirtió en una de las más desarrolladas de Asia. Cuando le preguntaron si alguna vez había pensado en retirarse al enfrentar críticas y desafíos durante los numerosos años que había servido en el gobierno, respondió: «Es un compromiso de por vida».

Reposo tranquilo

Hace unos años, mi hijo y yo aceptamos llevar algunos equipos de un amigo a su casa de campo ubicada en un lugar alejado. En esa zona, no había caminos; al menos, ninguno que mi camión pudiera atravesar. Entonces, el administrador de la casa hizo arreglos para encontrarnos al final del camino con un pequeño carro arrastrado por un par de mulas.

Responder al clamor

Cuando mis nietos eran pequeños, mi hijo los llevó a ver el musical El rey león. Cuando Simba, el león joven, se paró junto a su padre, el rey Mufasa, que había sido asesinado por su malvado tío, el pequeño, asustado y solo, exclamó: «¡Auxilio, auxilio, auxilio!». En ese momento, mi nieto de tres años se paró en su butaca, en medio del silencio del teatro, y gritó: «¡¿Por qué nadie lo ayuda?!».

Sin perdón

Estaba almorzando con dos hombres que habían aceptado a Cristo como Salvador mientras estaban presos. El más joven estaba desanimado porque la familia a la que le había robado no quería perdonarlo.

Explosión maravillosa

En el libro Kisses from Katie [Besos de Katie], Katie Davis relata el gozo de mudarse a Uganda y adoptar a varias niñas de aquel país. Un día, una de sus hijas le preguntó: «Mamá, si dejo que Jesús entre en mi corazón, ¿voy a explotar?». Al principio, Katie le dijo que no. Que Jesús entre en nuestro corazón es un acontecimiento espiritual.

Señalar hacia Dios

La primera línea del himno nacional de Ghana dice: «Dios bendiga nuestra tierra». Otros himnos africanos incluyen: «Oh, Uganda, que Dios te sostenga»; «Señor, bendice nuestra nación» (Sudáfrica); «Oh, Dios de la creación, dirige nuestra noble causa» (Nigeria). Los fundadores de algunas naciones utilizaban los himnos como oraciones, en las que invocaban a Dios para que bendijera su tierra y…

Cuando Dios calla

Me encanta tomar fotografías de puestas de sol en los lagos. Algunas tienen tonalidades pasteles sublimes, mientras que otras presentan destellos intensos de colores brillantes. Algunas veces, el sol se esconde delicadamente detrás del espejo de agua; y otras, se pone en lo que parece ser una llameante explosión.

Había que actuar

Un congresista de los Estados Unidos de América tenía 23 años cuando participó en la histórica «Marcha a Washington» en 1963, encabezada por el Dr. Martin Luther King Jr., en defensa de los derechos humanos. Cincuenta años después, un periodista le preguntó a aquel parlamentario qué efecto le había producido en esa ocasión el discurso del Dr. King, Tengo un…

La maravilla de la vista

En el sitio de Internet livescience.com, leí algo bastante asombroso: «Si estuvieras parado en la cima de una montaña, mirando una extensión del planeta más grande de lo acostumbrado, podrías percibir luces a cientos de kilómetros de distancia. En una noche oscura, incluso alcanzarías a ver la luz de una vela ubicada a 48 kilómetros». No hacen falta telescopios ni gafas para visión nocturna, ya que el ojo humano está diseñado con tal precisión que, aun a larga distancia, es posible ver con claridad.

Dejar cosas

Durante poco más de un año, después de que nuestro hijo adolescente obtuvo su licencia de conducir y comenzó a llevar billetera, recibimos varias llamadas de personas que la habían encontrado en distintos lugares. Le advertimos que fuera más cuidadoso y que no la dejara en cualquier lado.

La Palabra renovadora

Cuando era niño, solíamos viajar en familia por una zona desértica de nuestro país. Nos encantaba ver a lo lejos las tormentas que, acompañadas de relámpagos y truenos, desencadenaban intensos chaparrones que bañaban la arena caliente. El agua fría refrescaba la tierra… y a nosotros.

La amabilidad «se viraliza»

La noticia de un sencillo acto de bondad en un metro de Nueva York recorrió el mundo. Un joven, con la cabeza cubierta con la capucha de su suéter, se durmió apoyado en el hombro de un pasajero mayor. Cuando alguien se ofreció para despertar al joven, el hombre dijo en voz baja: «Seguro que tuvo un día largo. Déjalo que duerma. Nos ha pasado a todos». Entonces, dejó que su cansado compañero de viaje durmiera sobre su hombro durante casi una hora. Cuando llegó a la estación donde debía bajarse, se levantó lentamente para no despertarlo. Mientras tanto, otro pasajero tomó una fotografía, la subió a una red social, y la foto «se viralizó».

Vale la pena

«No puedo —dijo Roberto, mientras arrojaba desesperado su lápiz. —¡Es demasiado difícil!». Leer y escribir le parecía algo imposible a nuestro hijo de nueve años, disléxico. Al fin, nos dieron una solución, pero fue difícil. Todas las noches, teníamos que hacerlo practicar lectura y escritura durante 20 minutos… sin excepción. A veces, no teníamos ganas de hacerlo, y otras, creíamos que él no progresaría nunca. De todos modos, nos habíamos propuesto lograr que su edad cronológica coincidiera con la que correspondía a saber leer, así que seguimos luchando.